Quirófanos del hospital J.M. de los Ríos paralizados por nueva filtración de aguas

En el Hospital de Niños J.M. de los Ríos tapan una gotera por un lado, y  aparece una nueva por otro. A finales de mayo, se retrasaron los tratamientos de quimioterapia porque en la Unidad de Mezclas había una filtración de aguas negras que impidió que se aplicaran durante una semana. Ahora hay un nuevo bote de aguas. El área afectada: cirugía pediátrica. Allí hay siete quirófanos, de los cuales estaban operativos dos. Desde este viernes 5 de junio no funciona ninguno.

Lo que ocurre  esta vez -explicaron médicos que pidieron no ser identificados-  es que la Fundación de Edificaciones y Equipamientos Hospitalarios (Fundeeh) está realizando remodelaciones “improvisadas” y terminan perjudicando otros espacios. “Hubo una obstrucción en el drenaje y comenzó una filtración de aguas negras en el techo del quirófano, un lugar que necesariamente debe estar esterilizado”,  dice Eduardo Rivas, cirujano infantil del hospital y quien sí permite publicar su identidad.

En el servicio de cirugía pediátrica practican, en promedio, cinco procedimientos quirúrgicos programados de lunes a viernes. Eso quiere decir que –hasta este martes 9 de junio- se pudieron haber realizado al menos 15 intervenciones.

En el piso 6, donde funciona el servicio, hay una pizarra en la que están anotados los nombres de los pacientes a los que se les suspendió la cirugía. Son 8 en total: cinco de ellos tienen tumores.

Sobre esa cuenta, Rivas hace una precisión: “Esos son los pacientes de cirugía pediátrica. Pero es complicado saber cuántas operaciones se están retrasando, porque los pabellones los usan casi todos los servicios del hospital: traumatología, ginecobstetricia infantil y adolescente, gastroenterología, neurología, y muchos otros”.

De alta forzada

Médicos residentes del área –que prefirieron  el anonimato- aseguran que, aunque la directora del hospital, Carmen Graterol, envió un comunicado para que no se aceptaran nuevos pacientes que requieran ser operados, se han recibido diez.

“Ellos están aquí sin hacer nada. En neurología hay un niño al que la cabeza le va a explotar de pus. Necesita la operación y ahí está. Es frustrante, porque uno no puede hacer nada. Las madres tienen que exigir sus derechos”.

Por un lado los especialistas afirman que han ingresado nuevos casos; pero por otro, dicen que han tenido que dar de alta a algunos pacientes.  “Mandamos  para sus casas a algunos que viven por acá mismo. Se quedaron los que viven lejos: en Monagas, Sucre, Lara, Vargas, los Valles del Tuy. Son personas que no pueden  estar viajando. Y están aquí hospitalizados, esperando. Algunos están delicados. Esto no es una buena medicina, y eso está violando los derechos de los chamos. Las madres deberían reaccionar”,  opina Rivas.

La mamá de una niña – de cinco años- con cáncer de riñón llegó del estado Sucre hace una semana. Pasado el mediodía de este  martes 9 de junio almorzaba en medio de la incertidumbre de no saber qué va a ocurrir con ellas. “No me han dado información. Lo único que sé es que los quirófanos están contaminados. ¿Qué puedo hacer? Esperar, esperar”.

En la habitación solo están ella y la pequeña. Hasta el lunes estuvieron acompañadas por una señora con su hijo de cuatro años, también con cáncer: fue dado de alta. “Ellos viven por aquí. Por eso se fueron. El niñito solo estaba esperando la cirugía,  y bueno”, dice, se encoge de hombros y sonríe.

Para rato

A los especialistas del área les molestó que no se les comunicara formalmente el cierre de los pabellones. “Nos  dijeron de boca, no nos explicaron qué es lo que pasa”, coinciden residentes. Ellos también están perjudicados por la falla de infraestructura porque,  enfatizan, se va a retrasar la programación académica: “El problema está incidiendo en nuestro aprendizaje. Pero lo peor es que somos los que ponemos la cara: nos toca decirle a las mamás: A su hijo no lo vamos a operar, porque las instalaciones no sirven”.

El lunes 8 de junio los especialistas mantuvieron una reunión con la dirección del hospital, en la que exigieron una solución pronta. Lo más rápido que se puede arreglar el desperfecto, les dijeron, es de tres días a una semana. Si entre lunes y viernes se practican alrededor de cinco procedimientos quirúrgicos, serían 30 intervenciones retrasadas. Eso solo considerando las que programa el servicio de cirugía pediátrica.

La mañana de este martes las reparaciones no habían comenzado en el piso 7 –donde están los quirófanos-, asegura una residente. Había un movimiento de obreros, pero en el piso 6: trabajadores cargaban escaleras, alambres; martillaban. “Ellos son de Corpoelec, no de la Fundeeh. Están haciendo otra cosa. De los quirófanos, todavía nada”, señala una enfermera.

Fallas conocidas

Una semana de paralización es mucho.  Eso dice un  médico residente. “Quizá se tardará.  En este centro hospitalario, que es de referencia nacional, no podemos programarle una intervención  a un niño, y menos atender a uno que necesite ser operado de emergencia”.

Los problemas de escasez de insumos, inseguridad, falta de personal y fallas de infraestructura han convertido al Hospital de Niños en noticia constante. Y representantes del Estado tienen muy clara cuál es la situación, pero eso no se ha traducido en mejoras. Sobre los quirófanos, la Contraloría General de la República (CGR), en su informe de 2014, advirtió que de los 12 que hay en el hospital, solo funcionaban ocho. Y concluyó: “De 11 servicios, 10 (90.90%) presentan debilidades motivado, entre otros, a la carencia de personal médico, equipos e insumos médicos, así como el deterioro de la infraestructura”.

En marzo pasado, el ministro de Salud, Henry Ventura, constató que de los siete quirófanos del área quirúrgica, estaban operativos apenas  tres. Ahora ninguno sirve.

Hace un mes el defensor del Pueblo, Tareck Wiliam Saab, visitó las instalaciones del hospital. Dijo que llevaba dos meses de trabajo con el personal médico para atender las necesidades y las fallas de infraestructura, para  -entre otros puntos- “garantizar el funcionamiento de este importante centro asistencial”.

Pero hay un inventario de desperfectos que se mantiene.  Por ejemplo,  los ascensores que conducen a  los quirófanos están inoperativos, porque, según personal del piso 6, hace meses se robaron unas tarjetas  que usan. Cuando funcionan los pabellones, los niños son llevados hasta allí en los elevadores en los que trasladan insumos, asegura Rivas. “Si la reparación de la filtración se resuelve en una semana, la historia será esta: ya no es el techo que ya lo tenemos, ahora serán los ascensores ¿dónde lo hallaremos? O, ahora son los anestesiólogos –que tampoco hay- ¿dónde los hallaremos?”.

Erick Lezama A. /@ericklezama1

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