“¿Qué hacemos, doctor?”, suplica padre de niña con hidrocefalia en el J.M. de los Ríos

La niña de cuatro años tiene la cabeza recrecida. La mamá juega con la pequeña: se ríen mientras peinan una muñeca. El papá, que está a su lado, conversa con el médico. Le dice, en voz muy baja, como en tono de súplica: “¿Qué hacemos doctor, qué hacemos?”. Él los mira y después de un silencio, le responde: “Lo que le dijeron la semana pasada es cierto, señor: aquí no tenemos quirófanos. No podemos hacer nada. Yo lo que les recomiendo es que hagan un recorrido por otros hospitales que tengan neurocirugía”.

La escena trascurrió la mañana de este 15 de junio en el piso 5 del hospital J.M. de los Ríos, en Caracas, en el pasillo del servicio de Cirugía Cardiovascular. Allí, de manera informal, el médico vio las placas de la niña y les dijo a sus padres que no podía ser ingresada: la pequeña requiere una intervención quirúrgica y, desde hace una semana, allí los quirófanos están inoperativos, porque un bote de aguas negras impidió que siguieran funcionando.

En un principio, las autoridades les dijeron a las madres que la paralización solo sería por una semana, mientras reparan la filtración. Pero transcurrido ese lapso les informaron que la falla persistía. Este lunes los pabellones no funcionaron.

Hospitalizados a la espera

En ese mismo piso están hospitalizados, en cuartos sin aire acondicionado, otros pacientes con hidrocefalia –acumulación de líquido dentro del cráneo, lo cual produce hinchazón del cerebro-. Ellos están alojados en el área de Cirugía Cardiovascular porque el servicio de Neurocirugía fue clausurado hace meses, también por una filtración de agua. Requieren que se les coloque una válvula, un aparato clave para que puedan drenar el líquido acumulado.

Las madres de los niños caminan de un lado a otro por los pasillos. Conversan entre ellas la  preocupación que comparten. Se organizaron: designaron a una vocera, que se ha encargado de  idear acciones de protesta, de exigirle repuestas a los médicos y a la dirección del hospital. Se pusieron de acuerdo para trancar la venida Vollmer, a las afueras del hospital, para protestar este 15 de junio.

La vocera, Jhoana Lucena, dice que no manifestaron como tenían previsto, porque luego de que las autoridades del hospital les dijeron que los quirófanos seguían dañados, la tarde de este domingo 14, el ministro Salud, Henry Ventura,  hizo un recorrido por la instalación y les aseguró que estaban listos. “Nosotras le creímos, pero hoy no han ingresado a nadie. Yo no sé qué pasa ¿Cómo un ministro de la república viene a decirnos mentiras? ¿Es que ni siquiera se cuida las espaldas? Si mañana martes no comienzan a operar salimos a la calle, escríbelo. Y no solo somos nosotras nada más, somos muchas mamás que estamos molestas”.

Lucena, como sus compañeras de piso, está allí porque su hija tiene hidrocefalia. Hace tres semanas llegó de La Victoria (Aragua) para que a la pequeña le colocaran una válvula, que tuvo que comprar. “Hice el sacrificio: pedí en las camionetas, hice una verbena por mi casa, para adquirirla. Me costó Bs. 135 mil, y ahora que la compré los quirófanos están cerrados. Es desesperante, porque yo puedo hacer esfuerzo con lo material, pero si no operan a los bebés estamos con las manos atadas. Mi hija corre el riesgo de fallecer. Eso es negligencia”.

Las madres dicen que de los 50 pacientes del servicio hay 10 muy graves. Entre ellos un adolescentes que tenía 11 años con una válvula que se le obstruyó. “Mi hijo tiene la cabeza llena de pus y le están poniendo antibióticos  y más antibióticos mientras que lo puedan operar. Todo porque no sirven los quirófanos”,  sostiene su mamá.

En uno de los cuartos un bebé de 6 meses llora en una cuna mientras su madre, Oriana Echezuría, lo atiende. Hace tres semanas dejó su hogar en Charallave (Miranda) para hospitalizarse allí. Ella repite la historia recurrente en este pasillo: el pequeño necesita que se le coloque una válvula; el hospital no la tenía, y cuando logró que una fundación se la donara, se paralizó el quirófano.  “Esto es bien fuerte ¿Será que no entienden que los bebés pueden recaer?”

Está al tanto

El Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, sabe lo que ocurre en el hospital J.M. de los Ríos. Hace un mes visitó las instalaciones  y aseguró que llevaba dos meses de trabajo con el personal médico para atender las necesidades y las fallas de infraestructura, para –entre otros puntos- “garantizar el funcionamiento de este importante centro asistencial”. Este lunes 15 de junio volvió a referirse a este centro hospitalario, y reiteró: “Estamos trabajando para garantizar lo básico y la atención inmediata (…)”.

A pesar de que el ministro Ventura les dijo a las madres que los pabellones estaban listos, el Defensor dejó ver en sus declaraciones que la reparación continúa: “Trabajaremos de una manera rápida para que a los niños y niñas se les garanticen su derecho a la admisión (…) Estimamos que esta semana finalice el trabajo y confiamos en que pronto el ministerio dará una oportuna y rápida respuesta sobre la reparación de los quirófanos (…) No hay grave problema estructural, de insumos médicos. Hasta los momentos se ha garantizado lo básico y la atención inmediata”.

Foto: Cortesía de Aporrea.org

Erick Lezama A./@ericklezama1

 

 

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