Piden al Nazareno por la unión de Venezuela

Vanessa Arenas / @VanessaVenezia María Beltrán esperaba a que cambiara la luz del semáforo de la avenida Bolívar (Caracas) para pasar la calle. En sus brazos llevaba a Reichard, su hijo de 3 años. Los dos vestían una túnica morada como la del Nazareno de San Pablo, a quien visitarían este miércoles 1 de abril para agradecerle la vida de Reichard. Su nacimiento fue prematuro y los médicos decían que podía morir, “pero aquí está vivo y sano gracias a mi Nazareno”, dijo su mamá. La cola para ver al Nazareno de San Pablo comenzaba en la avenida Lecuna. Al otro extremo de la Basílica de Santa Teresa se formaba otra fila desde la avenida Baralt. Al igual que María, muchos iban con túnicas acompañados de sus hijos, unos cargaban la cruz a cuestas, otros coronas, y también había fieles descalzos. Darfin Franco (24) era uno de ellos. Esperaba paciente en la fila mientras comía un helado. Sus pies estaban hinchados, pero al joven que venía del 23 de Enero no le importaba. “Desde pequeño comencé a sufrir de convulsiones y mi mamá le pidió al Nazareno por mi salud. Siempre me traía y desde que me curé le prometí venir todos los años. No solo pido por mi, ahora también pido por el país, para que exista la unión y vayamos todos por un mismo camino”, indicó Franco. “Hay que pedir para que a Venezuela venga la tranquilidad, armonía y paz”, expresó Zaira González, que también caminó descalza desde la avenida Sucre para agradecerle al venerado por la graduación de su hijo mayor. A la 1:53 de la tarde se escuchaba el Himno Nacional en la Basílica de Santa Teresa que abrió sus puertas a las 12:00 de la medianoche de este miércoles para que los feligreses pudieran visitar la imagen de Jesucristo. Vestía una túnica con hilos de oro y estaba rodeado por más de 3.000 orquídeas. Minutos después culminó la misa entre aplausos y lágrimas de los presentes. [media-credit id=6 align=”alignnone” width=”593″]20150401_141600[/media-credit] Patricia Echeverrí estaba detrás de la silla de ruedas de su madre, que a pesar de haber sufrido un accidente cerebrovascular (ACV) hace dos años, insistía para que la llevaran a ver al Nazareno. “Mi mamá viene porque es su tradición. Yo le pido por la salud y también para que cese esta situación tan crítica que estamos viviendo en Venezuela”. Entre empujones y pisotones, la gente aprovechaba para acercarse a la imagen lo más que podían y fotografiarla. Los niños estaban en los hombros de sus padres. Hacían la señal de la cruz y lanzaban besos al Cristo. A las 5:00 de la tarde sacarían a la imagen para realizar la tradicional procesión que repiten el viernes santo. Olga de Morales venía saliendo de la iglesia. Caminaba con dificultad y se paraba de vez en cuando para tomar aire. Tiene 87 años de edad y sufre de artritis, pero su fe pudo más y este es el año número 50 que visita al Nazareno. “Desde que vine la primera vez no he dejado de acompañarlo. Me ha dado mucha fuerza y le sigo agradeciendo y pidiendo por mi salud y para que se acabe la maldad y vuelva la comprensión”. Los alrededores de la Basílica de Santa Teresa estaban custodiados por más de 300 funcionarios de la Guardia Nacional (GN), Policía Nacional Bolivariana (PNB), Protección Civil y Bomberos de Distrito Capital. [media-credit id=6 align=”alignnone” width=”591″]20150401_141025[/media-credit] Vendedores afectados por escasez El precio de la tradicional túnica morada variaba dependiendo de la talla. La más pequeña costaba Bs. 200 y la Triple XL Bs. 1000. La que más salía era la talla M que estaba en Bs. 800. Susana Escobar lleva 15 años vendiéndolas y asegura que este año ha sido el más difícil para el negocio. “Conseguir las telas nos costó muchísimo. En años anteriores podía vender 200 trajes entre miércoles y viernes santo, ahora las ventas están regular y eso que tuve que disminuir la cantidad de túnicas que hacía por no tener suficiente material”. [media-credit id=6 align=”alignnone” width=”592″]20150401_142303[/media-credit] Para Maribel Zúñiga la situación no era diferente aunque se tratara de otro tipo de venta: las figuras del nazareno. “Me costó bastante conseguir estas figuras. El otro año me dieron 100 y este año apenas tengo 30 para vender. Los fabricantes, que están en Táchira, dicen que no consiguen los materiales”. La más grande costaba Bs. 500 y la pequeña Bs. 300. Palmas, flores, incienso, pulseras, rosarios y hasta amuletos con sábila y agua bendita también se conseguían en los alrededores de la Basílica Santa Teresa. Los vendedores insistían en que este año las ventas estaban flojas porque había menos gente debido a la inseguridad y a “la falta de plata”.    ]]>

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