Los Palmeros de Chacao bajaron en muy buena compañía

 

Josefina Ruggiero /@ruggieroj. Fotos: Daniel Hernández

El sol se sintió con más fuerza a las 4 de la tarde en la Plaza Castellana, donde la avenida principal quedó cubierta con las coloridas manifestaciones culturales del estado Miranda que acompañaron a Los Palmeros de Chacao en su bajada del cerro El Ávila.

Los Santos Inocentes de Caucagua, con sus bailes y trajes alegres; el Niño Jesús de Mamporal, bailado por sus cofrades; la Parranda de San Pedro, de levita y pumpa; y el San Juan de Curiepe, con sus tambores a reventar; recibieron en diferentes tramos del trayecto, desde Sabas Nieves hasta la redoma de La Castellana, a los palmeros que se dirigían, este sábado 28 de marzo, a la Iglesia San José de Chacao.

Otra explosión de colores y música esperaba a la emblemática cofradía de Chacao: la Banda Show  Francisco de Miranda, que con sus trompetas, clarinetes, percusión y las chicas del ballet amenizaron el recorrido desde la redoma hasta la Plaza Bolívar de Chacao, donde los palmeros, cerca de las 5 de la tarde, dieron por cumplida su tarea de bajar 750 palmas- informó el alcalde Ramón Muchacho– y entregarlas a la Iglesia para celebrar las misas del Domingo de Ramos.

 

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Los Palmeritos encabezaron la bajada, detrás venían los adultos – 500 en total, según la alcaldía-, y mezclados entre ellos iban los diferentes personajes que dan vida a las manifestaciones populares mirandinas para ofrecer un fresco y variado mosaico de vestidos, maquillajes, cantos y bailes que invitaban a seguir a estas expresiones populares que han merecido reconocimientos allende las fronteras, como la declaratoria de la Parranda de San Pedro como patrimonio inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Las personas que plenaron las aceras, algunas con sombreritos, pero las más buscando la generosa sombra de algún árbol, no dejaban de celebrar el ritmo que imprimía la banda y aplaudir a los consecuentes Palmeros que mantienen esta tradición que suma más de 200 años. “Hay muchos jóvenes , hijos y nietos de Palmeros que se incorporan activamente al programa educativo Los Palmeritos” con el que se preserva la manifestación, asegura Muchacho.

Y es así, entre un festín de colores y música, como en este predio de la caribeña Caracas se vive la víspera de la Semana Mayor, la del recogimiento y la reflexión entre los católicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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