Gioconda San Blas: “Los académicos tenemos una obligación con la sociedad donde nos formamos”

Gioconda San Blas

Las ciencias tienen nueva cara. La de Gioconda San Blas, la primera mujer que preside la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (Aficman), a donde ingresó, también pionera, como individuo de número en 2007. Hoy en día, junto a las doctoras Mireya Goldwasser y Deanna de Marcano, San Blas conforma la directiva de seis personas con igual número de hombres y mujeres.

Otras mujeres venezolanas ya habían tenido incursiones de este tipo en ramas diferentes de la academia, mayoritariamente humanísticas, como es el caso de Inés Quintero, quien preside la Academia Nacional de la Historia de Venezuela. En la Academia Nacional de Medicina, las doctoras Doris Perdomo, María Ofelia Uzcátegui y Lilia Cruz de Montbrun figuran como individuos de número. Por otra parte, en la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, también están las doctoras Hildegard Rondón y Josefina Calcaño.

El campo científico permaneció dominado por hombres hasta 2007, pero “lo importante no es haber recibido esto ahora, sino en cumplir realmente a cabalidad las funciones que ahora me tocan. Que en el momento que toque salir de la presidencia, salir con el reconocimiento de que he hecho una buena labor de mi parte y de mi equipo”, afirma la doctora San Blas.

Además de dirigir la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales es licenciada en Química egresada de la Universidad Central de Venezuela y doctora en Bioquímica. También fue investigadora del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) desde 1972 hasta 2009. En la actualidad, es investigadora emérita del IVIC y se desempeña como directora de la jurisdicción de Ciencia y Tecnología de la Gobernación del estado Miranda.

En su gestión como presidenta de la Aficman, Gioconda San Blas planea continuar con proyectos promovidos por su antecesor, Claudio Bifano, y mantener el “espíritu académico, principista y combativo” que caracteriza a su institución. “Yo pienso que los académicos tenemos una obligación con la sociedad en la que nos formamos”, asegura la doctora, quien también afirma que se mantendrá la opinión crítica de la academia frente a temas como la educación, la ecología y la investigación en el país.

Según la especialista, en Venezuela nunca ha habido un interés por la ciencia. Si bien esta apatía data de Gobiernos anteriores, sostiene que en los últimos tres lustros la situación ha empeorado, a pesar de que se hicieran esfuerzos por fomentar el progreso científico, como el decreto de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Hoy en día la ciencia en Venezuela se enfrenta no solo al desinterés, sino también a los bajos salarios para los investigadores, al déficit de capital humano científico, escasos presupuestos y universidades en crisis que antes hacían aportes a la ciencia. Un investigador venezolano con estudios de posgrado y doctorado gana muy poco en el país. El sueldo de un investigador titular, máximo cargo, es de aproximadamente 90 dólares, mientras  que en cualquier país de la región ronda cerca de los de 5 mil dólares.

En este momento, el Gobierno tiene desinterés en cualquier cosa que signifique mérito. Solo hace falta ver quiénes están a cargo de las instituciones del Estado”, afirma.

Si bien la ciencia encara más de un obstáculo, los esfuerzos de parte San Blas por promover el progreso en esta área del conocimiento y por estimular a las próximas generaciones siguen, tanto en la academia como en la Gobernación de Miranda.

En el ámbito mirandino, San Blas ha participado de cerca con el sector educativo, en la promoción de iniciativas que generen interés en los jóvenes. Con la academia se realiza un programa de ciencias en aproximadamente 45 escuelas con niños de primaria. Uno de los proyectos que era manejado por Bifano y que desea continuar.

Con el gobierno de Miranda ha realizado ferias científicas en bachilleratos para que los jóvenes puedan tener un acercamiento al desarrollo de un proyecto de investigación. Estas presentaciones también se llevan a cabo en escala regional, donde son reconocidos seis ganadores.

San Blas cuenta que las iniciativas en el área científica no atraen únicamente a los más jóvenes, sino también a sus padres. Ese es el caso del Salas de Ciencia, con un laboratorio en Los Teques y otro en construcción en Ocumare del Tuy, donde asisten los padres de los jóvenes interesados en lo que sus hijos hacen.

Con programas y proyectos, San Blas apuesta por contribuir a crear un mayor acercamiento entre el venezolano y la ciencia. No obstante, tiene un objetivo para darle al campo científico un mayor alcance: la comunicación. “Uno de mis sueños es que hagamos un buen sistema para reforzar la parte periodística con el fin de llevar a la gente a indagar en cuanto a avances de la ciencia, tanto los que se están dando en el país como en el exterior”, explica.

Para esto, está consciente de que debe haber una comunicación sencilla y adoptar un lenguaje menos técnico. “Los científicos tenemos que aprender a expresar el contenido en un lenguaje sencillo, que no es fácil por cierto. Y hay que ver cómo hacer que haya periodistas que se especialicen en la parte científica para hacer esa traducción”, asegura. “Ese es un trabajo que vamos a ver si podemos concretarlo porque he tenido mucha ilusión en hacerlo”.

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