Leopoldo López pide un sacerdote y su propio médico

Rodeado por nueve funcionarios, un Leopoldo López barbudo bajó las escaleras hacia el estacionamiento del Palacio de Justicia, en Caracas, donde lo esperaban tres camionetas, una patrulla policial, tres motos y una ambulancia en la que no se trasladó. Iba esposado, con la cabeza gacha y semicubierta por la capucha del suéter negro que llevaba, debajo de un chaleco antibalas. Tres militares, dos uniformados de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y cuatro hombres vestidos de civil, le hacían una especie de círculo. Él resaltaba, por ser el más alto.

La libertad de los presos políticos, la oportunidad de confesarse con un sacerdote y una evaluación por su médico de cabecera y no por los galenos de la cárcel de Ramo Verde, donde permanece preso, fueron las peticiones del dirigente opositor, quien ratificó que se mantiene en su huelga de hambre, según el testimonio de una mujer que estuvo en la audiencia, iniciada a la 1:00 pm y concluida cerca de las 4:00 pm de este lunes 1 de junio.

No hay fotos del momento en el que López salía de los tribunales porque un funcionario del Sebin lo impidió, con una advertencia -y una amenaza- a quienes aguardaban a las puertas de ese estacionamiento en el Sótano 2, con salida a la avenida Bolívar: “Señores, hagan el favor de retroceder y desalojar esta puerta. Si sacan fotos les vamos a decomisar el celular”, dijo.

Una mujer que no estaba ahí para ver a López, sino para darle comida y agua a un familiar detenido, como el resto de  las 26 personas que esperaban en ese túnel, preguntó por qué les exigían que despejaran el área. “Vamos a sacar a Leopoldo López y no pueden estar aquí. Les pido a todos que se retiren y caminen hacia atrás”, precisó el efectivo, mientras señalaba un Metrobús que estaba estacionado al frente. Más cerca, otros tres motorizados del Sebin esperaban para hacer las veces de escolta.

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4:20 pm. No pasaron cinco minutos de esas indicaciones, cuando llegaron dos mujeres corriendo y se incorporaron al grupo, que ahora miraba fijamente las escaleras por las que bajaría López. Una de ellas lloraba y le pedía al funcionario que, por favor, la dejara acercarse más. Ella sí estaba ahí para volver a ver al fundador de Voluntad Popular, luego de haber estado las cuatro horas en la sala donde se celebró la audiencia, pospuesta el pasado 4 de febrero por falta de despacho del tribunal 28 de control, a cargo de la juez Susana Barreiros. “Es que nosotras somos empleadas, allegadas a la familia y por eso nos dejaron pasar. Estuvimos con su mamá y con su esposa Lilian”, explicó una de ellas.

“Aaaayyy, noooooo, ¡míraloooo! ¡Leopoldo, fuerza!”, exclamó la que lloraba, mientras López se subía a una camioneta negra, de vidrios oscuros, rotulada con las siglas del Centro Nacional de Procesados Militares (Cenapromil), mejor conocido como Ramo Verde. El vehículo en el que salió estuvo estacionado detrás de una ambulancia que estaba ahí “sólo en caso de que Leopoldo se sintiera mal”, explicaría después uno de los efectivos de la GN que custodia esa oscura y ruidosa zona.

Lilian Tintori, su esposa, denunciaba más temprano que López había sido trasladado en condiciones inadecuadas y sin observación ni cuidados médicos: “Solicitamos desde el primer día de su huelga el acompañamiento médico y el traslado en ambulancia y fue negado. A Leopoldo lo trasladaron en los mismos camiones y con los mismos custodios”, dijo en las inmediaciones del Palacio de Justicia.

Dos minutos duró el trayecto desde las escaleras hasta que todos se subieron a los carros y los guardias de la entrada abrieron las puertas para que pudieran salir, en caravana, las tres camionetas, una patrulla policial, las tres motos y la ambulancia, que iba de última.

La mujer que lloraba hizo el intento de correr detrás de las camionetas, hasta que las perdió de vista. No quiso decir su nombre ni aclarar su cercanía con el dirigente político, preso por las protestas de febrero de 2014. “No, no. No vaya a ser que luego no me dejen volver a entrar”, se excusó. Pero sí contó lo que López pidió cuando le permitieron hablar en la audiencia: la libertad de los presos políticos, el permiso de ser evaluado por su médico de cabecera, “porque en Ramo Verde le quieren inyectar vitaminas”, y la oportunidad de confesarse con un sacerdote.

López, de acuerdo con lo informado por Voluntad Popular, conoció del resultado de la concentración realizada el sábado #30M en Caracas y otras ciudades este lunes, cuando acudió a tribunales.  “Solo tengo acceso a un televisor con la señal de los canales estatales y Cubavisión, allí no transmiten nada de lo que pasa en Venezuela”, dijo.

Airam Fernández  / @airamfernandez

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Comentarios

1 Comment
  1. Leopoldo Lopez, abandona la huelga de hambre te queremos fuerte y sano para seguir luchando por Venezuela.

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