Las Clavellinas de Antímano se llenó de música, pero faltaron militantes rojos rojitos

 

El sábado comenzó con un sol tímido. Unas inmensas nubes negras ahuyentaban los rayos de luz que no terminaban de posarse sobre la parroquia Antímano. Hacía el calor típico de un día lluvioso. La cita era en Carapita, en la calle Las Clavellinas; allí se presentarían a la comunidad los precandidatos a las elecciones primarias del Psuv por el circuito número 5 del Distrito Capital. Fue el último fin de semana antes de celebrarse los comicios el 28 de junio.

 

Caída la tarde el clima refrescó. No llovió en la mañana ni el resto del día, así que no habría percance climático que impidiera el acto proselitista. En compañía de Marcos Sequera, un vocero del consejo comunal El Carmen Socialista, Efecto Cocuyo llegó a la Comuna Victoria Socialista, ubicada en la segunda entrada de Carapita; según comentan, es la sala situacional de todos los eventos organizados en la parroquia.

 

En el estacionamiento contiguo había unas 10 motocicletas decoradas con afiches del candidato Edison Alvarado. Y justo antes de la puerta un toldo como los típicos puntos rojos, doonde estaban sentadas unas mujeres con sus camisas rojas, rotuladas con frases revolucionarias. Había cornetas, pero apagadas. El sitio lo animaban los niños que corrían y gritaban sin preocupación.

 

Dentro del recinto destacaban fotografías del difunto presidente Hugo Chávez y una que otra del presidente Nicolás Maduro. De pronto entró María, una señora de unos 65 años, de piel oscura, cuerpo grueso y baja estatura. Sin medias tintas criticó  enérgicamente la apatía de los revolucionarios presentes; pero sobre todo, la de los que no estaban.

No era la única que lo pensaba.

Yo soy chavista, pero yo reconozco que hay mucho descontento. Hay muchas personas que intentan tapar lo que está mal, remendarlo mientras tanto, y eso lo que genera es más descontento. Es por eso que la gente no participa –dijo Sequera con seriedad.

Allí también estaba la coordinadora del Psuv por la parroquia Macarao, Karelis Carrillo. Comenta que dispone de una sala de operaciones cerca de la estación de metro Las Adjuntas, donde lleva un registro de lo que han hecho los candidatos en la zona: casas visitadas, asambleas populares, propaganda distribuida, entre otras cosas. Para acceder a esa información el interesado debe pasar por una rápida investigación para comprobar que no es ningún infiltrado.

 

A las 4:40 de la tarde comenzó la movilización. De la Comuna Victoria Socialista sale un grupo de militantes en un vehículo Toyota hacia la entrada de Las Clavellinas. Mientras dentro del vehículo los pasajeros van afinando los preparativos e idean consignas para calentar el mitin, en la empinada carretera, bordeada por casas de colores variopintos, se ve gente en las esquinas y se escucha la salsa a todo volumen.

 

En el sitio del mitin alrededor de 20 efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) custodiaban el área. Al principio de la calle se quedaron pequeños grupos, conversaban sobre las primarias; las opiniones eran muy disímiles entre sí.

 

Para algunos, el voto debía dar paso a nuevos liderazgos que busquen el bienestar de la comunidad. Para otros, no importa quién gane, Antímano es chavista.

 

Cerca de las 5:30 pm, en la tarima el grupo El Pacto ponía la música y su vocalista José Gabriel Álvarez cantaba con ahínco, trataba de animar a los presentes. La concentración no era multitudinaria. Algunos bailaban. Otros observaban al margen de la calle.

-¿Qué somos? Gritaba con fuerza el cantan

–Chavistas- respondían algunos

La dinámica no fluía bien.

El vocalista de El Pacto concluyó: – Chávez no se jodió tanto para esta vaina.

A las 6:00 pm subieron a la tarima los cuatro precandidatos que estaban presentes, de 23 que se medirán en las elecciones internas del Psuv por este circuito. Edison Alvarado, Edwin Velásquez, Jacqueline Faría y Carlos Sierra; este último se retiró sin tomar su derecho de palabra. Tras una presentación del baile La Burriquita que unas niñas de Macarao le dedicaron a Faría, comenzaron las alocuciones.

 

Alvarado, en su discurso, arremetió contra lo que llaman la derecha fascista y la hizo responsable del acaparamiento, de la “guerra económica”  y cualquier otro menester que aqueje a la sociedad venezolana.

 

Exhortó a los ciudadanos a intensificar la revolución que inició Hugo Chávez y que ahora continúa Nicolás Maduro y llamó a la comunidad para que voten por y para Chávez.

 

Velásquez habló de la conciencia de clase. Insistió en que la oposición no puede llegar al parlamento porque para ellos los barrios son una vergüenza. Criticó que, a pesar de contar con un grupo musical como El Pacto, los vecinos no se acercaron a la concentración. Prometió que si llegaba a la Asamblea Nacional aprobaría todos los recursos para potenciar proyectos como: Barrio Nuevo, Barrio Tricolor y las misiones; por eso debían salir a sufragar el próximo 28 de junio.

 

Finalmente, Jacqueline Faría inició su discurso haciendo una analogía, un juego de palabras, un chiste; preguntó con confianza si el barrio se llamaba Las Clavellinas o Las Chavellinas. El público no pareció tomar el mensaje, pues algunos dijeron que no. Otros guardaron silencio. Tras repetirlo un par de veces, otros pocos aplaudieron.

 

Dejó claro que Maduro no puede solo, que hay que ayudarlo, por eso había que lograr una participación masiva para alcanzar la meta de 3 millones de votos y superar así a la derecha fascista.

 

Acto seguido, la calle se despejó rápidamente, la música continuaba, pero todo había terminado, el evento y la tercera fase de campaña.

Marcos Sequera lo había dicho un par de horas antes:

  • Desde que Chávez se murió la vaina está difícil.

 

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