La represión brutal, una política de Estado

Ángel Ruiz | @angelruizoro

Licenciado en Filosofía. Profesor de la Universidad Nacional Abierta. Investigador social.

En Venezuela funcionarios de organismos militares y miembros de grupos paramilitares del régimen atrincherado en el poder, asesinan, roban, detienen y torturan ciudadanos subvirtiendo el orden constitucional.

Una muestra de esto es lo ocurrido, 13 de junio de 2017, en el Conjunto Residencial El Paraíso (Crep), mejor conocido como “Los Verdes”, en Caracas, donde ese día se produjo una irrupción masiva de funcionarios policiales sin orden de allanamiento. Los vecinos sostienen que más de 120 vehículos fueron dañados y robados, como también algunas viviendas de donde los efectivos se habrían llevado dinero en efectivo, joyas, ropa, zapatos, perfumes y equipos de tecnología móvil, además de destrozar electrodomésticos como televisores y lavadoras, dañar los portones, despedazar áreas comunes y matar animales.

Pero la verdad es que esta triste realidad se repite a lo largo de todo el país todos los días. En distintas regiones funcionarios que deberían usar el uniforme y las armas para la defensa de la ley, la soberanía y la libertad, mancillan su divisa violando los derechos humanos de los ciudadanos y quitándole la vida a jóvenes que exigen un país democrático con oportunidades para todos. Además, es impresionante constatar cómo estos funcionarios del régimen disfrutan su actuación perversa.

En las calles de Venezuela usted puede ver como estos grupos de uniformados se lanzan como coyotes hambrientos sobre quienes manifiestan para reclamar sus derechos constitucionales causándoles daños físicos y morales. En el canal Vivoplay, la agencia Reuters y, a través de redes sociales, se difundieron videos de la represión en la autopista Francisco Fajardo la tarde de este 19 de junio, cuando la oposición convocó la movilización Todos a Caracas. En esas imágenes se observa a un efectivo de la GNB presuntamente con un arma de fuego.

Se escuchan relatos espeluznantes de cómo torturan, de cómo roban, de cómo violan los derechos humanos ante la mirada complaciente y cómplice de la Defensoría del Pueblo.

Se evidencia en estas actuaciones que desde hace mucho tiempo en Venezuela se produjo un golpe de estado. Lo hemos denunciado en muchas oportunidades. Los recursos del Estado Venezolano son utilizados por la élite que nos gobierna para enriquecerse de forma fraudulenta y para financiar grupos políticos y bandas armadas. Además, para conservar el poder mantienen la represión brutal como política de estado.

Ya es hora que abramos bien los ojos, la situación del país es muy grave. No hay estado democrático, hay una severa escasez de alimentos y medicinas. Y todos los días mueren ciudadanos que reclaman sus derechos constitucionales.

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