La madrugada que las monjitas de El Valle despertaron invadidas y secuestradas

No fueron 30, sino 19 personas, entre hombres y mujeres, las que irrumpieron alrededor de las 2:15 de la madrugada de este lunes 18 de mayo en las instalaciones de la Casa de Acogida y Rehabilitación Padre Machado, ubicada en El Valle. En un primer momento, las monjas, internos y el personal que labora en el lugar creyeron que se trataba de un robo, pero al ver a las mujeres, muchas conocidas por las religiosas, se enteraron que se trataba de una invasión y, sin saberlo, de un secuestro.

“Nos dijeron: nos dan los celulares y quédense quietas que no les haremos nada, solo queremos viviendas para nuestras familias y esta es una forma para que nos escuchen. Salgan de las instalaciones”, fueron las palabras de uno de los sujetos que entró por la parte del techo de la casa hogar, según relató una misionera que pidió no ser identificada.

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Monjitas de la Casa Pedro Machado de El Valle, tuvieron visita inesperada esta madrugada

Las religiosas se negaron a salir del recinto y a darles los equipos móviles; les explicaron que podían comunicarse con la prensa y así el caso sería conocido por el Gobierno. Los invasores entendieron y acto seguido procedieron a violentar la cerradura de la puerta principal e ingresar a los niños y a las otras madres que esperaban en la parte de afuera. Los hombres salieron y dejaron como escudo a sus esposas e hijos encerrados junto a las religiosas y cerraron con candado el acceso a la edificación. Nadie podía ingresar o salir de la casa de acogida. Se comunicaron con la policía e informaron de lo sucedido aproximadamente a las 3 de la madrugada y los efectivos se apersonaron pasadas las 7:00 am.

Más de 60 funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana acudieron al lugar y aguardaron en la parte de afuera la presencia de los voceros del Gobierno que previamente habían sido solicitados por las tomistas. A las 10 de la mañana, aproximadamente, llegó una representante de la Defensoría del Pueblo. La funcionaria ingresó al Padre Machado y salió minutos después, pero no quiso ofrecer declaraciones, pues, según el relato de Andreína González, una de las invasoras, no se llegó a ningún acuerdo.

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Pusieron sus colchonetas en el suelo mientras esperaban hablar con autoridades que solucionen su problema habitacional

Tras la fallida conversación, el encargado de la negociación por parte de la PNB, J. García, pidió a las familias que dejaran pasar a los efectivos policiales para mediar. La respuesta fue una negativa y el funcionario llamó a un fiscal del Ministerio Público para que se apersonara. Alrededor de las 11:30 am llegaron los fiscales del MP, funcionarios de la alcaldía Libertador y representantes del Consejo de Proteccióniero del Niño, Niña y Adolescente.

Pero fue a la 1:54 minutos de la tarde que finalmente acceden a dejar entrar  a dicha delegación, que sería completada por el PNB J. García, quien antes de entrar le exigieron que debía hacerlo sin el radio transmisor. Adentro ya eran 30 mujeres con edades comprendidas entre 16 y 38 años, la mayoría de ellas embarazadas.

Dentro de ese grupo estaba  Martiza Escop (32), quien tiene tres hijos, uno de ellos con síndrome de down. Ella vive junto a su esposo, hijos y madre en una pieza de 4 por 5. Martiza Escop, con su hijo de condición especial, asegura que no quiere una vivienda regalada: “Yo trabajo, no quiero nada regalado, pero sí, pagarlo en cómodas cuotas”, sentenció.  Recibe una beca de 300 bolívares del programa social Madres del Barrio: “Me llega casi que cada 3 meses, pero me llaman todos los días para que vaya a asambleas de vecinos y colabore en los consejos comunales.  Con una beca no me van a comprar”.

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Colgaron una cartulina en la puerta que informaba su exigencia

Dentro del refugio, aislada de las demás mujeres estaba sentada amamantando a su hijo Escatlet Arnal, de 16 años, ella vive detrás de la casa hogar y al enterarse de la situación hizo su “colita” y entró para que le dieran por lo menos “una pieza donde dormir”. “Yo escuché en la madrugada todo lo que sucedió, no sabía nada, pero luego una de las vecinas me dijo que estaban invadiendo y aproveché porque el cuarto donde vivo se está cayendo y quiero una vivienda donde no me de miedo dormir”, relató.

Teiler Centeno es otra de las tomistas. Vive arrimada en casa de un tío y cuenta que cuando estaba embarazada de su único hijo le mataron a su esposo. “Me he censado en dos oportunidades y todo es pura mentira, de aquí no me voy hasta que me lleven, por lo menos, a un refugio”, dijo Centeno.

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La policía intentó mediar, pero los invasores se negaban a abrir las puertas de la Casa Hogar

Al otro lado se encuentran las religiosas, quienes aseguran que están al servicio de la comunidad, pero no pueden permitir un atropello como este.  Los invasores secuestraron a 5 hermanas, 2 seminaristas y 1 residente, además de los internos que actualmente se están rehabilitando.

Tras el encuentro entre dos de las que pernoctaban en la edificación, representantes del Gobierno y el funcionario policial llegaron a un acuerdo. Firmaron un acta de negociación y fijaron para el próximo 26 de mayo una reunión en vicepresidencia; el siguiente paso era desalojar el lugar.

La lista de los que aspiraban a “una vivienda digna”, escrita por las mismas mujeres, se amplió a 119 familias. “Están pasando cédulas desde afuera y están anotando a sus familiares. Aquí entramos en la madrugada 19 familias, los demás están coleados”, dijo una de las promotoras de la invasión.

La situación se volvió caótica cuando informaron a las otras tomistas que estaban dentro de las instalaciones, que debían desalojar. Entre forcejeo y gritos se negaban a salir y se acostaron en las colchonetas junto a los muchachitos. No tardó en llegar un refuerzo de agentes mujeres para sacarlas a la fuerza, de ser necesario.

Pero fue a las 5:50 de la tarde cuando aceptaron abandonar el sitio. Desde afuera, las mujeres aseguraron que esta noche dormirían allí.

La Casa de Acogida y Rehabilitación Padre Machado tiene un año y medio sirviendo de plataforma para que personas en situación de calle puedan reinsertarse a la sociedad. Sus servicios están dirigidos a ciudadanos con problemas de adicción. Cuentan con 15 habitaciones y 30 camas, biblioteca, cocina, comedor, salas de estar y gimnasio. Además de ofrecer ayuda profesional de la mano de psicólogos, psiquiatras y terapeutas. Anteriormente atendían a adultos mayores en situación de calle, teniendo más de 25 años al servicio de los ancianos.

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19 personas, en su mayoría mujeres embarazas y con hijos, invadieron el lugar

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Texto y fotos: Gregory Quiñonez Atencio

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Comentarios

1 Comment
  1. Qué lamentable la situación creada por el gobierno: acostumbrar a la gente a pedir y no a solucionar sus necesidades por esfuerzo propio.

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