La cumbre de las apariencias espera por los dirigentes de 35 países

Mariángela Velásquez / @esresonante La Ciudad de Panamá que aparece en las postales está de punta en blanco. Del alumbrado público de la Cinta Costera, moderna avenida que serpentea el litoral, cuelgan pendones con imágenes de panameños sonrientes que dan la bienvenida a las 18 mil personas que participarán esta semana en la VII Cumbre de Las Américas, que se inaugurará el viernes 10 y clausurará al día siguiente. El área que bordea la Bahía de Panamá muestra la cara esplendorosa del país con el crecimiento económico más acelerado del continente, según cifras reveladas el martes 7 de abril por la Cepal. Junto a la autopista que comunica la zona colonial y canalera con el centro empresarial de altos rascacielos hay 16 mil hectáreas de jardines impecables, atravesados por caminerías, ciclovías y parques infantiles. A un lado del opulento desarrollo arquitectónico emerge el Océano Pacífico con su vaivén inexpugnable. Cada seis horas las aguas se alejan y vuelven a regresar. Desde el aire, los surcos de espuma blanca que aparecen en el fondo marino cuando baja la marea parecen zarpazos. Entonces el fango y los mosaicos de rocas acaparan cíclicamente la imponente vista marina. Justo allí, frente al océano, en la franja de tierra más angosta del continente, los dirigentes de 35 países discutirán cómo avanzar hacia la prosperidad económica con equidad, una materia reprobada por la mayoría de las naciones del orbe.

Decretar el orden

Si hay algo que describe la personalidad del panameño es que no le gusta la guachafita. Desde la rigurosa etiqueta que regula el uso del traje típico hasta el trato jerárquico de los maestros de escuela, su idiosincrasia está impregnada de una formalidad desconcertante para los confianzudos vecinos caribeños. El orden y el respeto a las formas son valores apreciados en el Istmo. Quizá por eso el gobierno del presidente de la República, Juan Carlos Varela, y el alcalde de Ciudad de Panamá, José Blandón, han extremado medidas para que nada perturbe a las delegaciones de los 35 países que participarán en el encuentro hemisférico. Esas reglas parecen rebasar el ámbito de la seguridad  de los presidentes y altos funcionarios. Para Varela no sólo es necesario cuidar bien a sus invitados, sino evitar todo incidente que enturbie la imagen de la Panamá floreciente que desea proyectar ante el mundo. En su empeño, el gobierno no dejó nada al alzar y cada una de las instrucciones quedaron sentadas en decretos publicados en Gaceta oficial.  En una corta cadena presidencial, Varela invitó el martes a los panameños a formar parte de la historia y a demostrar lo mejor de sí “para consolidar nuestro país como capital de las Américas, puente del mundo y corazón del universo”. Ese pedido no es poca cosa. Detrás de la solicitud amable, la normativa legal advierte que no se permitirán imprudencias ni alborotos bajo pena de onerosas multas.   [caption id="" align="alignright" width="304"]@lachurry @lachurry[/caption] El decreto 16-2015 de la Alcaldía de Panamá, del 25 de marzo de 2015, prohíbe la buhonería, taparse el rostro, hacer ruidos molestos, portar todo tipo de armamento, alterar el orden, atentar contra la moral y las buenas costumbres y pare usted de contar. Los infractores pagarán multas entre 50 y 2 mil dólares, según la gravedad de la falta. Las restricciones de circulación complicarán la movilización de los curiosos o los que necesiten salir a trabajar. El cordón de seguridad más férreo rodeará el Centro de Convenciones Atlapa, donde se reunirán los jefes de Estado. Sólo un puñado de vehículos autorizados transitarán las calles aledañas desde la medianoche del jueves 9  hasta las 9:00 de la noche del domingo 12 de abril. También habrá cierres parciales en vías de circulación masiva como el Corredor Sur, la Interamericana, el Puente de las Américas, y la avenía Balboa que impedirán al ciudadano común llegar al lado amable de la ciudad. El espacio aéreo también estará reservado. Las aeronaves tripuladas a distancia, también conocidas como drones, están vetadas desde el 5 al 13 de abril. La sanción para los dueños de la nave oscilará entre los mil y 50 mil dólares, mientras que el piloto deberá desembolsar hasta 15 mil dólares por la ofensa. Las actividades académicas serán suspendidas desde este jueves y se ordenó la paralización de la empresa privada el viernes 10 y sábado 11, pese a las objeciones de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura. “El cierre tendrá un alto costo para las empresas”, advirtió el presidente del gremio empresarial, José Luis Ford. Pese a las impresionantes cifras de expansión de la Cepal, hay quienes opinan que Panamá no está en su mejor momento. “Este nuevo gobierno aún no suelta los presupuestos y nosotros debemos asumir los salarios del viernes 10 y el sábado 11, porque tenemos que cerrar obligatoriamente. Eso nos da pérdidas”, opinó la comerciante Angélica Carreiro.

La otra Panamá

Lejos de Atlapa, en la Panamá que no aparece en los videos promocionales, el ciudadano de a pie también habla de la cumbre. Pedro Gutiérrez conduce un taxi que huele a nuevo y vive en la populosa barriada de San Miguelito. Su esposa y su bebé de 8 meses lo acompañan parte de la jornada, acomodadas en el asiento trasero del auto que maneja para un empresario venezolano. “Espero que esa cumbre traiga cosas buenas para Panamá porque a mí no me va a dejar nada”,  sentenció mientras lamentaba que no consiguió acreditación para circular por los lugares por donde deambularán los visitantes extranjeros. Liz García, quien hizo una pausa a su carrera de publicista para criar a sus dos hijos, tampoco se siente optimista. “La cumbre lo único que traerá es la mentira. La mentira de que vivimos en un país donde no hay tranques, no hay protestas, un país casi fantasma, en el cual no vive nadie. Los días libres los dieron para evitar cualquier protesta. Solo espero que la industria del turismo crezca con la cumbre”. Las empleadas domésticas que dijeron que no laborarían el viernes reconsideraban su decisión luego de que el Ministerio del Trabajo anunció que el 10 y el 11 se les debía pagar un recargo del 50% sobre su jornada ordinaria.  María, una nicaragüense que trabaja como empleada fija con una familia panameña por $400 mensuales, deseaba que los mandatarios tomaran en cuenta la situación de las mujeres que viven ilegalmente fuera de sus países para mantener a sus familias. Pese a los llamados a la mesura realizados por el gobierno y gremios como la Asociación Panameña de Ejecutivos (Apede), la semana comenzó con problemas en el transporte público. El lunes 6 de abril, en la mañana, miles de usuarios del metrobús quedaron varados luego de que los conductores se declararon en huelga por el supuesto incumplimiento de reclamaciones contractuales. La rápida acción del tren ministerial logró que el paro se levantara después de 14 horas, aunque al gobierno no le tembló el pulso para reactivar parcialmente el servicio con unidades conducidas por funcionarios policiales.

Piedritas en el zapato

Un tema que ha mantenido encendida a las redes sociales panameñas es la crisis venezolana. Los opositores residentes en Panamá convocaron a sus paisanos a manifestaciones, misas y foros que fueron fustigados abiertamente por un sector de la ciudadanía panameña. Andreína Chacín, coordinadora de Voluntad Popular en Panamá, informó que sus convocatorias estaban debidamente autorizadas por la alcaldía y agradeció al pueblo panameño la oportunidad que le daban a sus “hermanos venezolanos” de ser escuchados. El oficialista Comité de Víctimas de la Guarimba y el Golpe Continuado de Venezuela también convocó actividades para exponer su posición sobre las consecuencias de los hechos violentos ocurridos en 2013 y 2014. A algunos panameños les causa escozor que los venezolanos ventilen sus problemas fuera de casa. “¿Por qué no se dejan de cobardía y protestan en su país? ¿Les parece poco los insultos contra el panameño y ahora vienen a molestar?”, opinó Juan Velásquez a través de su cuenta ‏de Twitter @jnvelas La escalada de rechazo llegó a tal punto que circularon falsos mensajes que amenazaban con deportar a los venezolanos que manifestaran contra el presidente Nicolás Maduro, situación que fue desmentida en un comunicado publicado en la página web del Servicio Nacional de Migración. El alcalde Blandón se sumó a la defensa del derecho de los extranjeros a manifestar pacíficamente y reveló que él lo hizo en Washington y Puerto Rico durante su exilio en la dictadura de Manuel Noriega. “A finales de los 80, sufrí, como muchos otros, represión, cárcel y exilio. Hoy no negaré a otros la solidaridad que reclamamos entonces!”, dijo Blandon en su cuenta @BlandonJose Por encima de la campaña de intimidación, un grupo de venezolanos opositores a la revolución bolivariana
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acaparaban la atención de los medios, este miércoles 8, en el Parque Urracá de la Cinta Costera. Decenas de personas con banderas y pancartas protestaron por la liberación de los presos políticos y gritaron consignas en defensa de las libertades económicas y civiles en Venezuela. Allí estuvo Mitzy Capriles, esposa del alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, preso desde el 20 de febrero.  Habló con el alcalde Blandón y otros dirigentes panameños.

El asunto cubano

Pero los que comenzaron a caldear los ánimos fueron los cubanos, quienes mostraron que no estaban dispuestos a flexibilizar ciertas posturas aunque inician un proceso de apertura en sus relaciones con Estados Unidos. El inicio del Foro de la Sociedad Civil, inaugurado por Varela la tarde de este miércoles, se retrasó más de 60 minutos porque la delegación cubana se negó a sentarse junto a reconocidas personalidades de la disidencia.  Los representantes del gobierno cubano finalmente se retiraron del recinto, porque les resultaba “inadmisible” compartir tribunas con quienes consideran son unos  “mercenarios del imperio” y “gusanera”. La delegación venezolana también se retiró de la plenaria en solidaridad. Luego del desaire de los representantes de Cuba y Venezuela, el expresidente Bill Clinton puso el foco en el reforzamiento de la transparencia para rescatar la gobernabilidad. La intervención de Clinton cayó como anillo al dedo,  porque elogió la lucha contra la corrupción de Panamá minutos después de que el Tribunal Electoral levantó el fuero que permitirá a la Corte Suprema de Justicia investigar al expresidente Ricardo Martinelli por irregularidades en la compra de alimentos de un programa gubernamental. Quedará por ver si las buenas maneras de los panameños y su insistencia por mostrar su mejor cara serán suficientes para conciliar posiciones antagónicas y lograr un diálogo verdadero en una región que lo necesita desesperadamente.  ]]>

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