Jóvenes venezolanos se debaten entre emigrar o quedarse

Jorge Agobian /@jorgeagobian. Foto: Proyecto Juventud UCAB

En medio de las dificultades económicas y sociales que atraviesa Venezuela muchos de los estudiantes que asisten a las universidades se enfrentan ante la decisión de emigrar o quedarse: algunos están convencidos de hacer sus planes de vida en otras tierras, mientras otros apuestan por levantar sus historias en suelo criollo. También hay quienes lo pensarían. A continuación presentamos las visiones de tres jóvenes venezolanos.

“El panorama es muy oscuro”

Daniela Ramírez estudia Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela.  Asiste a sus dos clases, hace anotaciones en su cuaderno, revisa guías y libros que debe leer. También adelanta su anteproyecto de tesis. Es la estampa de una buena estudiante. Del primer semestre al noveno, que cursa actualmente, sus calificaciones no bajan de 18. La excelencia académica en la universidad que “vence las sombras”.

En noviembre, según la programación académica, Daniela debería estar graduándose. Toga y birrete, título universitario, certificación de notas. Y luego al Ministerio de Educación Superior a legalizar su título, porque su plan es irse de Venezuela.

“El panorama es muy oscuro. En el campo laboral se cierran las puertas y los espacios. La capacidad de ahorro es imposible, una persona licenciada gana más trabajando en tiendas, o en un taxi, que ejerciendo su profesión…”.

En promedio un comunicador social que empieza a ejercer el periodismo en Venezuela gana aproximadamente Bs. 8 mil, es decir, cerca de 47 dólares a tasa Simadi (Bs 170/dólar). En el estado de Florida, Estados Unidos, por ejemplo, en 2013 el salario anual de un periodista de prensa escrita con experiencia rondaba por los 45 mil dólares anuales, según el Instituto de Estadísticas Laborales de EEUU (BLS, por sus siglas en inglés).

Daniela comenzó a estudiar en 2010 y para entonces, en su opinión,  todo era distinto. “Tenía la emoción de ser universitaria, de graduarme, de conseguir un trabajo, de tener mi carro, mi casa…”. Siente que su sueño es frustrado por “la situación desfavorable” que vive el país. En el camino se fue desanimando de hacer su plan de vida en Venezuela. Al principio pensaba irse al extranjero a cursar  estudios de posgrado y luego regresar, “pero en los últimos dos años he cambiado totalmente la manera de pensar”. Ahora, ve en el exterior su próximo lugar de residencia, su campo laboral y quizás su vida familiar.

Una razón para desistir realizar estudios en el extranjero es la traba que el Centro de Comercio Exterior, Cencoex, ha puesto a los estudiantes que quieren estudiar en el exterior. Desde enero de 2014 la institución  ha dejado de aprobar y adjudicar divisas a los jóvenes que hacen las solicitudes. Según Carlos Moreno, coordinador mundial de la organización Estudiantes Venezolanos en el Exterior, más de 25 mil estudiantes venezolanos han dejado de recibir el pago de matrícula y manutención desde 2014 por parte de Cencoex.

En Venezuela (país con la inflación más alta del continente, 68,5% en 2014) con un sueldo de Bs. 12 mil  (el salario mínimo se ubica en Bs. 5.622,48) una persona soltera debería reunir al menos 450 salarios íntegros para poder adquirir una propiedad (apartamento tipo estudio); es decir, tardaría 40 años. Para comprar un carro pequeño se necesitarían al menos 15o salarios completos que se reunirían en 13 años de trabajo continuo.

La Encuesta Nacional de Juventud 2013, ENJUVE de Proyecto Juventud de la Universidad Católica Andrés Bello, realizada a hombres y mujeres entre 19 y 29 años de edad  bajo una muestra de 4.500 hogares con representación nacional, visibilizó que el 70% de los jóvenes varones y el 60% de las mujeres viven en casa de sus padres.

“No sé desde cuándo, pero la sociedad venezolana se convirtió violenta, resentida, gritona”, dice Daniela mientras su ceño se aprieta y agrega que prefiere asumir el riesgo de la inmigración. En nueve meses será su graduación y mientras tanto analiza los campos laborales en distintos países. Cuando grite “U,U,UCV” en el Aula Magna y la emoción del logro la embargue, quizás ya habrá decidido.

La ENJUVE 2013 de la UCAB  mostró que el 27% de los jóvenes (ambos sexos) encuestados expresaron que tenían intenciones de emigrar con miras a mejora económica (43%), realizar estudios (22%), conseguir un mejor empleo (7%) e inseguridad ciudadana (6%). Asimismo, entre los principales problemas que afectan a la juventud: falta de oportunidades para acceder a los trabajos (43%) e inseguridad pública (26%).

En diciembre de 2014 el vicepresidente Jorge Arreaza admitió que “en Venezuela no solo sufrimos la fuga de cerebros, también sufrimos del robo de cerebros”. Dijo que el Estado ha invertido recursos públicos en la formación de millones de jóvenes, incluso “los preparó en el extranjero con divisas del pueblo” y muchos de estos se han quedado viviendo en el exterior.

Según un estudio hecho por el sociólogo Tomás Páez en 2014, alrededor de 1 millón 500 mil venezolanos han dejado el país: 40% de los que han emigrado son licenciados y 11% con estudios superiores.

“El 12F me volví a enamorar de mi país”

Samuel Díaz Pulgar tiene 22 años y actualmente estudia Estudios Liberales en la Universidad Metropolitana, en Caracas. En 2010 se graduó de bachiller y se fue del país becado por Colegios del Mundo Unido. Vivió dos años en Noruega, donde estudió y obtuvo el bachillerato internacional. En 2013 viajó a Estados Unidos, donde estudió Relaciones Internacionales en la Universidad de Richmere. Pero regresó a Venezuela en 2014 y se encontró con las protestas que se desarrollaron entre febrero y abril de ese año, que dejaron un saldo de 43 muertos.

“Yo tenía previsto regresar a Estados Unidos, pero la situación que vivió el país fue para mí un llamado a la realidad, me hizo darme cuenta por qué me tenía que quedar y me volví a enamorar de mi país”, dice. Canceló su viaje y se quedó.

Considera que Venezuela pasa por “una etapa oscura” que tiene a la sociedad dividida en dos mitades y que ha hecho que muchos de sus compañeros apuesten por la emigración. “Es frustrante ver como se van y escuchar que se quieren ir, para muchos la salida es Maiquetía (aeropuerto internacional Simón Bolívar), pero tengo la dicha de ser uno de los otros muchos que nos quedamos para sacar adelante el país cuando salgamos de esta etapa oscura”.

Comenta que en el salón de clases, en la universidad privada a la que asiste, la mayoría de sus compañeros tienen intenciones de irse, pero él trata de reunirse con la gente que no le ve “todo lo negativo al país, los que queremos poner nuestro granito de arena para reconstruir a Venezuela”.

“Hay que decidir entre el país y uno mismo”

Jesús Díaz estudia ingeniería electrónica, tiene 20 años y cursa el sexto semestre de la carrera. Hace dos años, cuando ingresó, pensaba que estudiaría la carrera que le daría el dinero necesario para vivir bien. “Uno siempre ha creído que ser ingeniero es sinónimo de comodidad y dinero, pero luego te das cuenta de que hay muchos manejando un taxi por ahí”.

Su papá también se graduó de ingeniero y pudo levantar a su familia y darles todo lo que hasta ahora tienen, pero “eran otros tiempos”, asegura Jesús. “Yo quisiera hacer lo que hizo mi papá: se graduó, trabajó, compró carro, casa, se casó, tuvo tres hijos, pero ahorita todo eso es demasiado difícil”.

La idea de Jesús es estudiar durante al menos dos años y medio más para lograr su título universitario, pero ya se pregunta si es mejor estudiar o trabajar. Entonces responde automáticamente que las dos cosas. “Aunque uno vea que va a ser taxista, se debe seguir estudiando porque tengo más oportunidades si estudio”.

Según el tabulador de salarios mínimos de 2014 del Colegio de Ingenieros de Venezuela,  un profesional de esta área con experiencia entre 0 y 1 año gana 13.080 bolívares, es decir, al rededor de 80 dólares y 65 euros (tasa Simadi, Bs. 208,08/euro) por mes. En España, según el Estudio de Remuneración 2014 de PagePersonnel, un profesional con menor experiencia gana 20 mil euros anuales (1.666 euros por mes) y en Estados Unidos 45 mil dólares anuales (3.750 por mes).

El 90% de los jóvenes encuestados por la ENJUVE 2013 aseguraron poseer un trabajo: resaltan entre este grupo 30% que trabaja por su propia cuenta y 29% como empleados del sector privado.

En noviembre de 2014 el presidente Nicolás Maduro promulgó por vía Habilitante la Ley del Primer Empleo Juvenil. “Nuestros muchachos, nuestra juventud que se va a levantar y que se va levantando, va a tener en esta Ley una garantía para sus pasantías, para el trabajo, para salario digno, para horarios dignos y, sobre todo para seguir formándose”, prometió el primer mandatario.

Este joven no descarta la opción de emigrar en el momento que obtenga su título universitario, pero dice que no es una decisión fácil, pues su plan de vida lo tiene hecho en Venezuela. “Uno vale en su propio país, en otro uno no vale tanto. Pero también uno debe decidir entre el país o la vida y la comodidad de uno mismo, que hasta ahora es más posible en otro lugar”.

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