En el oeste de Caracas hay mucha cola, a pesar de los estantes vacíos - Efecto Cocuyo

En el oeste de Caracas hay mucha cola, a pesar de los estantes vacíos

Carne de res no hay desde hace más de un mes, el pollo llega de vez en cuando y arrasan con los productos regulados  apenas arriban. Las colas para adquirirlos son una constante en los abastos de Catia y La Candelaria.

Las cifras actuales, tanto oficiales como extra oficiales, de desabastecimiento son un misterio. La Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos no las maneja y desde el Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio), la presidenta Cipriana Rivas asegura que tampoco las tienen. “No está llegando mercancía a los negocios, los comercios tienen una rotación de mercancía dependiendo de lo que vayan recibiendo, por lo tanto ya no se manejan inventarios y existen muchas trabas por las continuas fiscalizaciones”, apunta la abogada.

“Se habla de que hay un 50% menos de producción, no hay importaciones y  puede verse cómo están los establecimientos vacíos”, dice. Agrega que la crisis es extensiva en todo el territorio nacional: “El interior del país comenzó a sufrir desde hace tres años, lo que hoy estamos sufriendo nosotros”, indica Rivas al tiempo que menciona que la distribución es irregular incluso dentro de un mismo estado. Dependiendo de la zona se consiguen distintos productos y hay más colas en unos que en otros.

Efecto Cocuyo visitó algunos establecimientos del oeste caraqueño la mañana de este martes 4 de agosto para retratar lo que se vive allí.

De cola en cola

A las 10:00 am la cola en el Día Día del Centro Comercial Parque Caracas salía del edificio y llegaba hasta la esquina. “Señora, póngase afuera, en la colita, para poder pasar”, le dijo la encargada de seguridad del supermercado a una mujer que se disponía a entrar. “La cola es afuera” repitió. Allí solo había Harina Pan.

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Más arriba, en el Excelsior Gama Express de San Bernardino, el único producto regulado  disponible era la  harina de trigo Robin Hood. Las neveras de charcutería y algunos estantes de productos de limpieza, pastas y enlatados estaban vacíos.  Los refrigeradores de bebidas pasteurizadas o yogures estaban a medio llenar.”¿Qué están vendiendo hoy? ¿Es por cédula?”, preguntaba una mujer que caminaba en la calle. El vigilante respondió que hoy no era por cédula. Dejó pasar a los 20 primeros de la cola y pronto salieron con sus dos kilos.

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En el abasto Lucky Asia ubicado en la misma Avenida Vollmer, los anaqueles desiertos espantaban a los clientes. “Aquí no hay nada”, le dijo una mujer a su acompañante mientras salían del local. Adentro, de los productos básicos solo se divisó la pasta de diente marca Colgate. En el pasillo de los detergentes se escuchaban las quejas de una anciana porque solo había una marca de productos de limpieza: “Ahora hay puro Clic y es carísimo”, expresó. El detergente + suavizante  de esa marca  superaba los 350 bolívares.

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En el supermercado Funj Kung de La Candelaria visitado a las 10:50 am se había formado una cola hacía pocos minutos según comentaban los presentes. “Dos kilos de pasta (marca Sindoni) y dos latas de atún (Paraguaná) por persona”, le decía un niño a su mamá que se había puesto al final de la cola. Los trabajadores del establecimiento despachaban con la reja cerrada, “no vaya a ser que se desesperen”, decía uno de los vendedores. El combo salía en Bs. 280 o 300 (dependiendo si era pasta larga o corta) y solo aceptaban efectivo.

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En el Unicasa de la zona, ubicado en el edificio Candoral, no había tanta cola. Los productos básicos eran repartidos en el piso de arriba: Jabón Protex, Leche líquida Mi Vaca, Cereal Corn Flakes, y Arroz. No había mucha gente esperando para cancelar. “Tuvimos suerte”, le dijo una anciana a su compañero. Resaltó que el estante de pasta estaba casi vacío y que había un cartel de oferta una lata de atún importado a Bs. 500. El carnicero del lugar dijo que tenían un mes y medio sin vender carne de res y que probablemente hoy llegarían los pollos. “Como es a precio regulado, allí si verás mucha cola”, aclaró.

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El último establecimiento visitado fue el Central Madeirense de Catia, único del recorrido con la modalidad de ventas por terminal de cédula (hoy tocaba 2 y 3). Sin embargo, allí se consiguió la cola más larga. Los productos básicos disponibles eran: jabón marca Ariel, margarina Mirasol, aceite Coposa y azúcar Montalbán. “Llegué a las 7:30 am y estoy saliendo ahorita (pasadas las 12:30)”, dijo una mujer con sus cuatro bolsas. Bajo el sol, con paraguas para protegerse del intenso calor, llegaban cada vez más personas.

-¿Lo que hay alcanza para toda esta gente? – se le preguntó a quien daba paso.

-No sé, pero aquí siempre hay cola.

La fila allí para los productos regulados atravesaba todo el estacionamiento y salía hacia la calle.

Un vídeo publicado por Efecto Cocuyo (@efecto.cocuyo) el

 

Cipriana Rivas explica que las inspecciones desproporcionadas y controles desmedidos que realiza la Superintendencia de Precios Justos a los comerciantes ha generado muchas quejas  en el sector. Esta traba, sumado a los problemas de distribución y la poca importación, conforman un caldo de cultivo para que los anaqueles estén cada vez más vacíos.

 

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