El voto “es anómalo” en los nuevos centros electorales, advierte el investigador social Héctor Briceño

briceño

El comportamiento en los 1.012 nuevos centros electorales que fueron creados por el Consejo Nacional Electoral para las elecciones del 6D “fue anómalo”, indicó el jefe del área política del Centro de Estudios del Desarrollo de la UCV, Héctor Briceño.

El experto señaló que la brecha porcentual del voto oficialista es de 20 puntos porcentuales.  “En los nuevos centros gana el oficialismo 60% – 40%, cuando en el resto de los centros el promedio está un poco por encima de 42% (sobre la oposición). Allí pareciese que hay una mayor capacidad de coerción”, dijo.

A nivel nacional la abstención se tradujo en voto castigo de acuerdo con los datos que maneja el Cendes. “Hay una clara relación entre la abstención y los votos chavistas. Mientras mayor dominio chavista hubo, más alta fue la abstención. En las parroquias donde la mayoría es de oposición los votos nulos es 3%, en donde fue chavista el porcentaje es de 6%“.

Briceño también destacó el porcentaje de votos nulos que se produjeron en las elecciones de representación indígena. En Delta Amacuro, el segundo estado con mayor representación indígena, el voto nulo en esta elección fue de 9,61% a 21,97%. “Los votos nulos por lista aumentaron de 2,75% a 4,6%, por nominal de 5,79% a 6,4%, pero el indígena fue de 9,61% a 21,94% y esto evidencia que no hubo una campaña informativa efectiva por parte del CNE para enseñar a votar”, dijo.

La participación del 6D superó en ocho puntos porcentuales la registrada en las parlamentarias de 2010 lo que contrasta con la cultura presidencialista que predomina en el país.

Como parte del seminario Procesos Electorales y Diálogo en Venezuela, promovido por el Observatorio Global de Comunicaciones, el experto propuso reformar la Ley Orgánica de Procesos Electorales para lograr una representación más proporcional en la Asamblea Nacional, acortar el número de elecciones que se hacen al año para disminuir la polarización, ampliar la participación de la sociedad civil,  de los partidos en la toma de decisiones del Consejo Nacional Electoral y fortalecer los partidos políticos.

“En sociedades divididas para generar una democracia estable se deben construir instituciones que tiendan a dividir y compartir el poder y que incentiven a la participación política. Para hacer una reforma electoral se necesita compartir el poder, incentivar la moderación, construir confianza y transparencia”, concluyó.

Artículos relacionados