Chile: “El terremoto nos mueve el piso. Y el alma”

“Estábamos en casa Ale (hijo), Mayi (hija) y yo. Nosotras dos estábamos acostadas viendo una peli. De pronto, como si fuera cine 4D, la cama comenzó a vibrar. ´Tiembla´, dijo Mayi con cierta calma pues ya ha temblado varias veces desde que vivimos acá. Pero el movimiento esta vez no se detuvo, sino que empezó a hacerse más fuerte. Y más fuerte aún, como si fuera posible eso. Nos paramos de la cama y Ale salió de su cuarto. Nos agarramos de los marcos de las puertas. El movimiento seguía, parecía interminable, uno sentía que nunca iba a acabar. Como si estuviéramos en un barco y no en el piso sólido de un apartamento. Algo se cayó en la cocina, otra cosa en mi cuarto. Las ventanas temblaban tanto que parecía que se iban a romper, el sonido del batir de los vidrios daba miedo. Las paredes, estas sólidas paredes de edificio antiguo, lucían absolutamente frágiles . “¿Cuándo va a terminar?”, pidió Mayi, nerviosa y le rogó a su hermano que hiciera que parara. Minos no dejaba de ladrar: le reclamaba a la tierra que asustara a su persona preferida. Cuando por fin se detuvo el contoneo, Cheo (su esposo) llamó angustiado. Pasaron pocos minutos y empezó una réplica y luego otra que quería competir con el terremoto original, como si no bastara con el susto anterior. Después bajamos y había mucha gente aterrada saliendo del centro comercial cercano. Al menos nosotros vivimos el susto en casa, sin presenciar pánicos ajenos. En las noticias supimos el informe técnico que ha ido variando: 8,4 en la escala de Ritcher es el último dato. Han pasado cuatro horas y desde entonces no ha dejado de temblar, dicen que van casi veinte réplicas. Yo no quiero llevar la cuenta. Ya no sé si tiembla o soy yo la que tiemblo. Este suelo chileno -tan querido- no hace más que ratificarnos lo vulnerables que somos. Lo poquitico que somos. Nos mueve el piso. Y el alma.

El terremoto más fuerte del mundo este año y uno de los treinta más grandes que ha habido en el planeta según el ministerio chileno del Interior: 10 muertos. 100 réplicas hasta ahora. A pesar de todo, el país retoma sin novedad su rumbo: puertos, aeropuertos, carreteras en total funcionamiento. Y los chilenos siguen pendientes de celebrar mañana sus fiestas patrias: el evento más importante del año aquí. Una vez dije que vivía en un país con Parkinson. Hoy lo ratifico. Solo que este paciente sabe lidiar con su enfermedad. Venezuela debería aprender de él, pues aunque intenta batallar con sus males, no puede”.

El testimonio corresponde Mireya Tabuas, periodista, escritora, guionista y dramaturga venezolana,  que actualmente reside en Santiago de Chile.