Lo que no vio Petkoff en el premio Ortega y Gasset

 

En la entrega de los Premios Ortega y Gasset que otorga el diario español El País, se habló de periodismo, pero sobre todo, se habló de Venezuela. El editor del diario Tal Cual, Teodoro Petkoff, recibía el premio a la trayectoria profesional.

Antes de que el ex presidente Felipe González ofreciera su discurso, emitieron un vídeo donde Teodoro habló: dijo que agradecía el premio, uno que no reconocía su trayectoria, “sino la del diario que fundé hace quince años”, con la portada del Hola, Hugo de fondo y el editorial de Petk-off.

“Los venezolanos queremos vivir en un país donde quepan todos”, dijo. Que esta era un premio no para él, sino para la “Venezuela luchadora”. Y que no estaba ahí, en aquel auditorio lleno de gente, en aquellas butacas que degradaban del blanco al negro de las canas de los presentes, porque tenía “el país por cárcel”.

Antonio Caño, director del diario, ya había introducido a Teodoro diciendo que lo conocía, que hace unos años había estado ahí, en las oficinas del diario Tal Cual. Pero cuando subió Felipe González, no quedó duda: “Yo sí que lo conozco, director”, dijo el ex presidente. “Bueno Teodoro, si tú no puedes salir, a lo mejor yo puedo entrar, llevarte el premio y ponernos a charlar”.

Para explicar su vida, Felipe González usó la metáfora del río: que así era Teodoro, un hombre de acción y de pensamiento. Y glosó su carrera, desde “la fantástica aventura” de su lucha guerrillera, pasando por la fundación del MAS, cuando se conocieron, hasta que se hizo editor de prensa: “Cada vez que Teodoro opina, tiembla el régimen”.

En la nota de prensa enviada horas antes del evento se decía que Mario Vargas Llosa ofrecería un discurso sobre la defensa de la democracia. Pero en realidad fue un concentrado sobre el país, su prédica habitual del antichavismo: que en Venezuela hay una dictadura, que los espacios de libertad se van cerrando, que pasaremos a “ser como Cuba”. Que Hugo Chávez era populista, militarista y demagogo. Y que Teodoro Petkoff fue uno de los pocos que lo tuvo claro desde el principio.

“La trayectoria de Teodoro haría las delicias de un novelista”, dijo Vargas Llosa salivando, como con ganas de escribir. Lo comparó con André Malraux, con George Orwell, “hombres de acción y escritores”. Y lo dijo todo: desde que era hijo de búlgaro con polaca, que era un “catire” (rubio), que fue comunista, que estuvo preso, que doce veces intentó escapar, que recondujo su izquierdismo radical y que eso debía ser el ejemplo para la izquierda en América Latina. En la hoja de vida que hizo Vargas Llosa, el único momento que omitió fue el paso de Teodoro Petkoff por la administración pública. Lo importante era lo ejemplarizante de su carrera, lo que podía decirle a la izquierda latinoamericana. Su prédica.

Y ahí estaba el meollo: “Da pena que esa lucha heroica”, la de los últimos quince años, “no tenga los apoyos de gobiernos democráticos de América Latina”, o “más o menos democráticos” como México, Colombia, Argentina, Brasil. Porque de los “nada democráticos”, ya se sabía: la Nicaragua de Ortega, la Bolivia de Evo, el Ecuador de Correa. Ya no hablaba de periodismo, hace rato que hablaba de política: “En Venezuela, seguramente este premio será entendido como un premio emblemático para los que se enfrentan al chavismo”, en resumen, dijo: “La defensa de la civilización”.

Finalmente, Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo del grupo Prisa, tomó la palabra: “Queremos premiar a aquellos que se oponen a los paraperiódicos”. Y habló de Venezuela en clave de política local. Que la Transición, la “ahora denostada” Transición, fue la recuperación de la libertad, y que ya quedaba claro que la libertad era “difícil de conquistar y fácil de perder”.

En una frase, toda la intencionalidad del premio a la trayectoria de Teodoro Petkoff: “Que sirva de ejemplo a los españoles que la libertad hay que cultivarla cada día”.

Ya habían desfilado por el escenario los otros ganadores: Alberto Di Lolli y Pedro Simón, deldiario El Mundo, por la categoría de periodismo impreso, con “Historias del despilfarro”. Ellos reivindicaron el oficio y criticaron las precarias condiciones como se ejerce en España: “Doce mil periodistas se han quedado en el paro”, desempleados, dijo Di Lolli.

Habló José Palazón, en la categoría de periodismo gráfico, con su foto de la valla de Melilla y el campo de golf: “La foto del desprecio de la dignidad humana”, dijo.

Subió Gerardo Reyes, en nombre de la unidad de investigación de Univisión Noticias, en la categoría de periodismo digital por “Los nuevos narcotesoros”. Lo primero que hizo fue reconocer a su equipo y bromeó con la fama del canalal decir que ellos investigan “con pasión de telenovela”. Destacó la inversión de Univisión “en un mundo donde las unidades de investigación son reducidas por economía o por conveniencia”. Y en la categoría de política entró Venezuela.

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