Diez jóvenes permanecen en huelga de hambre en Iglesia La Guadalupe

Duvalinxon Sánchez estaba acostado en el último colchón que agregaron en el campamento. A las 11:00 de la mañana de este viernes se incorporó a la huelga de hambre que desde el 27 de mayo mantienen  integrantes del movimiento estudiantil Juventud Activa Venezuela Unida (Javu) en la Iglesia La Guadalupe, de Las Mercedes –Caracas-. La noche de este jueves 4 de junio se retiró uno de ellos por problemas de salud, pero se incorporaron cuatro más.

Con Sánchez, son 10 los jóvenes que permanecen en huelga de hambre para exigir la liberación de los 78 presos políticos en el país y la fecha de las elecciones parlamentarias.

El joven de 23 años fue evaluado durante media hora por uno de los cuatro médicos de Salud Baruta que llegaron al lugar y examinaron detenidamente al resto del grupo. Alejandra González, de El Tigre ( Anzoátegui) y Jefferson Ochoa y Freddy Porras, de San Cristóbal (Táchira), fueron los estudiantes que se sumaron, este 4 de junio, a Erick Santana, Emily Vera, Julio César Rivas, Jesús Gómez, Laura García y Kimberling Sierra.

Anthony Rosales, de 20 años de edad, fue parte de ellos. Durante ocho días no ingirió alimentos, solo agua y suero fisiológico, lo que le llevó a sufrir una descompensación el lunes 1 de junio. A pesar de esto, quiso continuarla. Pero desde las 7:00 hasta las 11:00 de la noche del 4 de junio se desmayó 12 veces, por lo que los médicos indicaron que debía levantar la huelga y fue trasladado al ambulatorio de Las Minas de Baruta.

“Empecé  a sentir un decaimiento, un cansancio, dolor en las piernas. De repente estaba hablando con una monja y me desmayé; me pusieron suero vía intravenosa pero seguí igual o peor. No podía mover los brazos y las piernas, estaba ido. Me colocaron una segunda bolsa de un suero más fuerte, pero no pasó nada. Decidieron que tenía que levantar la huelga por el estado de gravedad”, cuenta Anthony sentado en el suelo del otro lado del campamento. En sus brazos y manos tiene seis pinchazos marcados de las veces que fue atendido vía intravenosa. Ahora forma parte de la logística encargada de sus compañeros. “No quiero dejar de apoyarlos”.

En ellos veo a mi hijo

“Dios los bendiga, Dios permita que valga la pena”, repetía Jenneth Frías, madre de Bassil Dacosta, asesinado en las manifestaciones del 12 de febrero de 2014. Lloraba y oraba mientras sostenía las manos de Alejandra. “Es ver a Bassil en cada uno. Como madre, siento el mismo dolor que las de ellos. Me duele este sacrificio”.

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Jenneth visitó a los jóvenes acompañada de ocho ONG (Fundeci, Fundepro, Red de Apoyo Vente Venezuela, Fe Ciudadana, Líderes Libres, Centro para la Paz y Derechos Humanos de la UCV, Víctimas de la Represión, Justicia y Proceso), además de los familiares de nueve militares detenidos en febrero de 2014 y sentenciados en 2015 por los delitos instigación a la rebelión y decoro militar.

“Hoy alzamos nuestras voces, porque tenemos cinco presos políticos que están corriendo riesgo y realizaron un petitorio. A este Gobierno no le importa la vida de los venezolanos. Me preocupan ellos al ver que no logran que el Gobierno los escuche. Daniel Ceballos ya tiene problemas delicados de salud”, dijo Elenis Rodríguez, presidenta de Fundeci.

Betzaida Berríos, esposa de uno de los nueve militares presos –capitán Juan Carlos Quintero Nieto-, fue a dar apoyo a los jóvenes en huelga de hambre “no solo por el hecho de tener a mi esposo detenido, sino que es mi deber como venezolana”.

Denunció que “no hay justificación alguna para tener a mi esposo y ocho militares más detenidos. Ellos fueron acusados de estar involucrados en un supuesto golpe de Estado, les violan todos sus derechos”.

A las 2:15 de la tarde, los jóvenes recibieron la visita de Monseñor Diego Padrón, representante de la Conferencia Episcopal Venezolana.

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Vanessa Arenas / @VanessaVenezia

Fotos: Vanessa Arenas

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