Clínicas privadas también suspenden cirugías cardiovasculares - Efecto Cocuyo

Clínicas privadas también suspenden cirugías cardiovasculares

 

En Venezuela la principal causa de muerte en hombres y mujeres son las enfermedades cardiovasculares, y desde el 23 de septiembre los centros de salud privados han suspendido las cirugías cardiovasculares debido a la falta de insumos. La escasez de implementos quirúrgicos ya había golpeado hospitales públicos, según denuncia el médico  José Manuel Olivares.

La suspensión de este tipo de esta cirugía resulta crítica. Para el doctor Alexis Bello, director de la Fundación Cardioamigos y cardiólogo del Hospital Clínicas Caracas, el tratamiento para los pacientes que sufren enfermedades del corazón está muy limitado hoy en día.

Anteriormente, se atendían mil 200 casos por cada millón de habitantes. Luego, esa cifra se redujo a 40 casos por millón de habitantes. En la actualidad, ese número está cerca de cero”, asegura Bello.

La suspensión de las cirugías deja en espera a una larga lista de pacientes. Según Olivares, en contados centros médicos todavía hay limitada cantidad de insumos para hacer una o dos cirugías. Sin embargo, esa no es la situación en los centros de salud pública. “La lista de espera del cardiológico infantil es de 1.500 niños, la del hospital universitario es de 600 venezolanos y la del hospital Miguel Pérez Carreño es de 700”, afirma Olivares.

A finales de agosto, Efecto Cocuyo realizó un recorrido por el hospital Clínico Universitario (HCU) y, en los primeros 8 meses del año, apenas habían sido intervenidas 40 personas. Según Jesús Velásquez, cardiólogo del HCU, para el momento, 400 personas continuaban en la lista de espera.

La escasez  ha llevado a algunos pacientes a buscar los recursos por su cuenta. No obstante, el precio de los insumos para realizar una cirugía cardiovascular excede cualquier salario mínimo. “Una válvula para un trasplante coronario o para una intervención quirúrgica cuesta alrededor de 3.500 dólares”, asegura Olivares.

La situación de escasez no solo pone en riesgo la vida de aquellos que están en lista de espera, sino también de quienes ya se han sometido a la cirugía. Virgilio Tosta, médico de 69 años de edad, se hizo una operación con dos bypass y una válvula aórtica. Sin embargo, la incertidumbre sigue siendo la misma con los insumos. “Eso ya no se consigue en el país. Si a la válvula le pasara algo, yo me muero”, dice Tosta.

Para el doctor Bello, las clínicas no tienen un plan de contingencia para atender los pacientes porque no pueden solventar el problema si no hay los recursos. No sabe de respuestas del Gobierno porque el intermediario del gremio son los proveedores.

“Si yo quiero comprar un carro, yo no voy al Ministerio del Transporte a pedirlo. Yo voy a un concesionario. Lo mismo pasa con la escasez de insumos médicos”, explica el cardiólogo de Clínicas Caracas. “Todos tenemos pacientes muy angustiados en espera, pero no hay forma de proceder porque no se puede operar”.

 

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