Balas, lacrimógenas y rolines segaron la vida de una bebé y 21 adolescentes #AUnAñoDeLasProtestas

“Decía que él tenía que luchar por la Venezuela que le contaba su mami”, escribió en Twitter una amiga de Luis Guillermo Espinoza Castillo. A sus 15 años de edad, el adolescente acudió a una manifestación el 5 de junio de 2017, que consistía en quedarse sentado en una calle de la urbanización Los Tulipanes en San Diego, estado Carabobo. Dos meses después murió por un paro respiratorio.

¿Qué le pasó a Luis Guillermo? Fue víctima de la violencia que se suscitó después de la protesta pacífica, cuando la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) llegó al lugar a dispersar el llamado “Plantón” y resultó herido en medio de la confusión entre proyectiles, perdigones y bombas lacrimógenas.

Luis Guillermo fue impactado en la cabeza por una bala disparada por un efectivo de la GNB, según sus parientes. Pese a una craneotomía y dos meses en terapia intensiva, el joven murió el 13 de agosto tras un segundo paro respiratorio. Además de estudiante, era un destacado miembro en la Escuela de Fútbol San Diego.

El muchacho es parte de la lista que incluye a una bebé de dos meses de edad y otros 21 adolescentes, cuyas vidas se apagaron durante los cuatro meses de protestas que marcaron el año 2017, tras resultar mortalmente heridos por balas, rolines y gases lacrimógenos.

Esta es la cifra que deja un registro diario de las protestas en 2017 que realizó Efecto Cocuyo.

El análisis de la base de datos revela que así como la GNB aparece como sospechosa en la muerte de Luis Guillermo, también ocurre con 36% de las víctimas; mientras que en 31% de los casos, los testigos del hecho señalaron a los civiles armados como los autores de las muertes. Es decir, 15 jóvenes murieron por la acción de militares y pistoleros no identificados.

En esta cuenta se incluye a Ana Pérez, la bebé de 2 meses que murió de un paro respiratorio la madrugada del 4 de mayo, tras resultar afectada por los gases lacrimógenos que lanzaron efectivos de la GNB frente a la Ciudad Hospitalaria Doctor Enrique Tejera (Chet) en Valencia, la capital carabobeña.

Nueve de las 22 víctimas perecieron con un impacto de proyectil en la cabeza. En dos casos, esas municiones eran esferas metálicas (rolines), incorporadas a los cartuchos que usualmente contienen perdigones, los cuales solo son disparados por los funcionarios de cuerpos de seguridad.

Impunidad

Solo en las muertes de Bryan David Principal Giménez, Carlos José Moreno Barón y Fabián Urbina hubo un culpable reconocido cuando ocurrieron los hechos. 

Bryan David murió el 11 de abril de 2017 en la entrada de la urbanización Ciudad Socialista Alí Primera (Lara), urbanismo construido por el Gobierno nacional. Tenía 14 años de edad. En mayo de ese mismo año detuvieron a Héctor Yohan Zapata por presuntamente haber disparado contra el muchacho.

A Carlos José, de 17 años de edad, lo mataron en San Bernardino (Distrito Capital) el 19 de abril, durante la conmoción que causó el ataque a una concentración de opositores, perpetrado por civiles armados. Más tarde se descubrió que uno de ellos era un funcionario de la Policía de Sucre, miembro del Colectivo 5 de Marzo (grupo progubernamental) y fue detenido por el homicidio del adolescente.

Tres efectivos de la GNB quedaron detenidos luego de que la Fiscalía analizara videos y fotos de cómo los señalados dispararon contra los jóvenes de “La Resistencia” en el distribuidor Altamira (Miranda) el 19 de junio. Allí fue asesinado Fabián, de 17 años.

De la calle a la protesta

Los “niños de la calle” desaparecieron durante los cuatro meses de protestas en Caracas. Este grupo de niños, niñas y adolescentes que circulaban harapientos, sucios y revoltosos por el bulevar de Sabana Grande, desde abril hasta julio se vieron en Altamira, al lado de “La Resistencia” (grupo de manifestantes que con armas rudimentarias enfrentaba a los cuerpos de seguridad), casi uniformados en la indumentaria: franela modo capucha -que tapa el rostro- escudos y palos.

Este fenómeno llamó la atención de los especialistas en derechos de los NNA y pronto dieron un análisis a la situación.

Así lo reseñó Efecto Cocuyo para junio de 2017:

Las manifestaciones tomaron los espacios que ellos habían adoptado como hogar y su situación se visibilizó aún más, especialmente a los ojos de quienes transitan por los puntos de partida de las marchas. Sin embargo, ¿por qué protestan estos niños en situación de calle?

Son muchas las variables, pero el coordinador de Cecodap, Carlos Trapani, indicó que una de ellas es que los niños “consiguen en la calle la comida y el reconocimiento social que en sus casas y en sus comunidades no tienen”.

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