Audiencia de detenidos del Pnud transcurre entre imprecisiones y saludos bolivarianos

El peso de dos envoltorios de cocaína, su grado de pureza y la discrepancia entre dos informes fue el centro de la discusión. Que los gramos apuntados en la experticia realizada por el laboratorio de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) no coincidían con las evidencias recabadas aquel 8 de mayo de 2014, cuando uniformados desmantelaron el campamento del Pnud, en Caracas. Fue el único punto tratado durante una hora y quince minutos y sobre el que se plantearon interrogantes y observaciones por parte de la defensa en la sexta sesión del juicio que se le sigue a los jóvenes detenidos en ese terreno de protesta.

La audiencia pautada para la 1:00 pm de este lunes 22 de junio no comenzó sino cinco horas después, porque todas las salas estaban ocupadas. Se realizó en presencia de los cinco que permanecen tras las rejas del Sebin por esta causa: Ángel Contreras, Gerardo Carrero, Gerardo Resplandor, Carlos Pérez y Nixon Leal, quien ya cumplió 14 días en huelga de hambre. También asistieron Anderson Briceño, Dioris Albarrán y Abril Tovar, los tres jóvenes que desde el 4 de septiembre de 2014 son juzgados en libertad.

A pedido del Ministerio Público, una experta del laboratorio central de la GNB con 17 años de carrera, según su testimonio, expuso lo arrojado tras el análisis practicado a los dos envoltorios presuntamente incautados por un funcionario en la sede de ese campamento. Ese 8 de mayo, el ex ministro de Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, mostró en rueda de prensa las presuntas pruebas y dijo que se encontraron desde armas hasta droga en las inmediaciones de ese y otros 17 lugares donde jóvenes opositores se instalaron, algunos encadenados y sentados en las orillas de sus carpas.

Los 36,6 gramos de un polvo blanco que resultó ser cocaína, según las declaraciones de la experta en sustancias ilícitas, fueron cuestionados por Gonzalo Himiob y Alfredo Romero, abogados defensores del Foro Penal, quienes señalaron que la cadena de custodia (término legal que se refiere a los indicios materiales relacionados con el procedimiento) indica que son 40 gramos y no 36,6.

“¿Dónde están esos 3,4 gramos que faltan? ¿Puede usted asegurar que eso es lo que arrojó su balanza cuando pesó la sustancia sin los envoltorios? ¿Cómo es que no hacen una evaluación cuantitativa para determinar el grado de pureza e intuir el uso que se le podía dar a la presunta droga?” insistieron Himiob y Romero y reformularon las preguntas una y otra vez, por órdenes de la juez María Eugenia Núñez, la misma que dictó una medida de prohibición de salida del país a 22 directivos de tres medios de comunicación venezolanos, por una demanda que entabló el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

Al final, la experta dio respuestas que no complacieron a la defensa, tras asegurar que no sabía dónde había sido incautado el material y excusarse por el informe que sostenía en sus manos y que contenía el acta escrita en la que su superior ordenaba el análisis de las muestras, con un saludo “bolivariano, revolucionario y antiimperialista”.

-¿Cómo es posible que en este proceso que se le sigue a estos presos políticos se ordene una evaluación con ese saludo bolivariano, revolucionario y antiimperialista? Estamos ante un evidente sesgo– inquirió Himiob.

-Eso no lo escribí yo y aquí está bien claro. Yo soy una subordinada y simplemente me limité a hacer mi análisis– contestó la experta en su declaración.

No hubo conclusiones. No hubo intervenciones de los acusados ni de los familiares, como lo asomó la juez, cuando interrumpió la declaración de la experta de la GNB para pedir orden en la sala y silenciar los cuchicheos: “Me hacen el favor y guardan silencio. Al final si quieren pueden pedir un derecho de palabra pero la joven presente está haciendo una exposición y creo que merece un mínimo de respeto”.

A las 6:20 pm, tras la intervención de Romero y cuatro objeciones del fiscal, la juez decidió poner fin a la audiencia para darle continuidad el 14 de julio. Se levantó, pidió a todos que se levantaran y se marchó.

Los jóvenes se abrazaron con sus familiares, como lo hacen cada vez al concluir una audiencia. Gerardo Carrero se quedó refunfuñando, se quejó de la actuación de la titular del Tribunal 12 de Juicio y la señaló de “no tener familia”, cuando el alguacil le sugirió que se calmara. Lo mismo le pidió su novia, la hija de Raúl Baduel, general detenido en Ramo Verde.

Nixon Leal, con un tapabocas y ocho kilos menos según sus compañeros, no pudo decir nada al concluir el proceso por la debilidad que presenta tras una huelga de hambre que no depondrá hasta que las audiencias sean “más justas”. Fue Carrero quien lo ayudó a levantarse y a salir de la sala, para que los esposaran, junto al resto.

Ángel Contreras, quien sufre de migraña, le comentó a su madre que le dolía la cabeza otra vez. La mujer se preocupó, le dijo que le pidiera una pastilla a uno de los funcionarios del Sebin que los esperaban afuera. Él le contestó que no, que probablemente el malestar se le pasaría cuando les dieran comida, la primera del día, casi a las 7 de la noche.