Algunas lecciones - Efecto Cocuyo

Algunas lecciones

Miguel Ángel Latouche | @miglatouche

Internacionalista. Director de la Escuela de Comunicación Social - UCV. Doctor en Ciencias Políticas. Profesor en la Universidad Central de Venezuela. Consultor.

A veces a uno le toca escribir sobre cosas que le gustan y otras veces no. Es así que, diría Hume, el deber no siempre tiene un rostro humano, pero uno tiene, a fin de cuentas, que hacer las cosas que le corresponden. En este oficio de escribidor que he asumido en medio de este país toca, a veces, hacer crónica del absurdo y, otras, reflexionar sobre esas falencias que tenemos como sociedad.

No se trata de un asunto simpático, en general, a nadie le gusta mirarse en el espejo cuando las cosas lucen mal.

Es necesario reflexionar con cuidado acerca de lo que sucedió la semana pasada en la OEA. Nuestra discusión pública se ha limitado a insultos, críticas y desconsuelos. Nuestra actitud es propia de los adolescentes. Colocamos el locus de control fuera de nuestro ámbito de funcionamiento, la culpa es siempre del otro. No asumimos responsabilidad por nuestras acciones. Parecemos unos carajitos. Me permito adelantar algunas reflexiones sobre el tema planteado:

‘Los Rusos también juegan’: En una situación de juego estratégico debemos esperar que el otro jugador desarrolle la mejor estrategia posible para sus propios intereses. El axioma es: el otro jugador es al menos tan capaz como uno mismo. Así, no debemos subestimarlo, tomarlo por tonto o pensar que va a equivocarse. Al contrario debemos desarrollar nuestras estrategias como respuesta a la mejor jugada que el otro pueda realizar. Es una estupidez pensar que el otro es estúpido o que va a optar por no hacer nada.

Debemos reconocer que el Embajador Álvarez jugó bien sus cartas. La convocatoria a la reunión y lo que allí pasó, desactiva, al menos por el momento, la aplicación de la Carta Democrática. Era de esperarse que el Gobierno respondiera y activara los mecanismos a su disposición para obtener un resultado que favoreciese a sus intereses de permanecer en el poder.

‘Los problemas de los venezolanos deben ser resueltos por los venezolanos’: Se trata de un lugar común. El asunto es que hay mucha gente esperando que la presión internacional resuelva la situación crítica en la que estamos. Hay quien habla de intervención humanitaria o de presencia de los Cascos Azules. Yo creo que es una ingenuidad. La comunidad internacional tiende a ser muy cuidadosa con sus intervenciones. Éstas tienden a ser muy costosas para todos los involucrados, ponen en riesgo la soberanía.

Yo creo que al chavismo hay que propinarle una derrota política que vaya más allá de ganar elecciones, que implique la construcción de una alternativa democrática consistente, que suponga la construcción ciudadana y ponga de lado la lógica clientelar que nos caracteriza. Se trata de un tema de organización política y de reconstrucción de los liderazgos.

‘Deseos no preñan’: La realidad hay que asumirla tal cual es y no como nos gustaría que fuese. Cuando uno analiza los problemas desde sus propios deseos tiende a equivocarse en la evaluación de sus contenidos. Tenemos la tendencia natural a evitar situaciones que nos produzcan disonancia cognitiva, de allí que corramos el riesgo de ver lo que queremos ver y no lo que es.  El que deseemos algo de manera vehemente no implica su materialización.

La semana pasada el Twitter estuvo lleno de mensajes según los cuales la aplicación de la Carta Democrática estaba cantada. Era un hecho próximo a consumarse. De allí que ahora nos produzca frustración que la Comunidad Interamericana esté auspiciando el diálogo como salida al conflicto.

‘Los países no tienen amigos sino intereses’: La aplicación de la Carta Democrática en los términos planteados genera ruido en los países de la Comunidad Interamericana. Los presidentes deben haber visto con cuidado la aplicación de un instrumento que se coloca por encima de los límites de la soberanía nacional, que le otorgaría más poder al Secretario General y que pudiera aplicarse en sus respectivos países en el futuro.

A fin de cuentas las democracias en América Latina son frágiles, están sometidas a los vaivenes de la opinión pública y se tornan inestables de manera recurrente. Yo creo que nadie va a colocar su cuello en riesgo para salvarnos a menos que la situación de ruptura sea evidente o exista un sentido de unidad, sin fisuras, que se presente como una alternativa viable al presente estado de cosas.

‘El momento de hacer política’: Acá hay demasiada gente preocupada por su futuro político, que se creen salvadores de la patria. No parecen darse cuenta de que lo que nos jugamos los trasciende. Los conflictos planteados en la ‘Unidad’ no lucen bien en la comunidad internacional. Es el momento de jugar en equipo para el país, de dejar a un lado las diferencias y los intereses personales. Hay demasiada gente aspirando a gobernaciones, alcaldías y a la Presidencia de la República. Yo diría que ese es un problema menor. Es necesario definir un proyecto viable de país que nos incluya a todos y desarrollar un discurso serio que lo posicione ante el país entendido como totalidad. Como diría Betancourt es el momento de dejar de entre- devorarnos.

 

 

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