60 años de Fe y Alegría: “Educación de calidad es calidez”

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Vanessa Arenas / @VanessaVenezia

Andy Aparicio era el nombre de un adolescente que fue asesinado en el sector Las Casitas de La Vega el 12 de julio de 1991. Lo mataron para robarle sus zapatos y la comunidad quedó herida. Habían perdido a un destacado deportista que quizás podría llegar a representarlos ante todo el país. Por eso decidieron no olvidar su nombre y llamar así al colegio que Fe y Alegría levantó allí hace 23 años.

“Esta historia representa lo que somos. Fe y Alegría es una identidad. Es formada por y para la comunidad”, dice Trina Carmona, que ha formado parte de su historia durante 28 años de los 60 que cumplió el movimiento de educación popular este 5 de marzo con el lema: Trabajamos por el futuro.

Carmona inició su educación en Fe y Alegría al cursar preescolar en la escuela Madre Cecilia Cros en San Isidro, Caracas. Luego pasó a estudiar docencia y se convirtió en maestra de varios de sus planteles, hasta llegar a ser directora de escuelas a nivel nacional.

La iniciativa de educar a niños de zonas populares, la emprendió en Venezuela el sacerdote jesuita José María Velaz en el año 1955, cuando encontró a Abraham Reyes, un albañil que donó su casa de dos pisos para que sirviera como la primera escuela de Fe y Alegría en el sector de El 23 de Enero.

“Ese campesino que trabajaba de noche en el aseo urbano, ahorró para construir una casa para sus 8 hijos en 7 años y se la ofreció a la virgen. Él no sabía nada de religión, solo se la dedicó para que la bendijera y cuando se la entregó al padre Velaz, se puso a rezar la única oración que se sabía: el Padre Nuestro. Él contó que sintió que la virgen se la aceptaba y un gozo en su corazón. Dijo que más nunca podría sentir amargura ni pena”, fue el relato del padre Joseba Lazcano, subdirector de instituto radiofónico de Fe y Alegría en una entrevista ofrecida a Circuito Éxitos.

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Abraham Reyes, quien donó la primera escuela para Fe y Alegría en 1955

 

El gobierno subsidia el 90% al encargarse del pago de toda la nómina de trabajadores en las escuelas, sin embargo, el padre Manuel Aristorena, director de la organización, indicó que el Ministerio de Educación les advirtió que no abrieran más escuelas porque su presupuesto es limitado y prefieren distribuirlo entre sus propios centros educativos.

“Esto no es justo porque nosotros nos encargamos de levantar nuestras escuelas y del mantenimiento, además que son edificadas en sitios donde verdaderamente se necesita educación”, opinó el padre Aristorena que además resalta: “El venezolano es muy generoso, el pobre a veces lo es mucho más que el que tiene dinero y todos los recursos para ayudar”.

Fe y Alegría tiene 170 escuelas en el país, donde se forman 115 mil alumnos. Están situadas en casi todos los estados, a excepción de Yaracuy, Amazonas, Guárico y Delta Amacuro; pero en estas regiones funcionan emisoras de radio y programas de capacitación laboral.

Además, están distribuidos en 20 países alrededor del mundo de los cuales el que tiene mayor cantidad de instituciones educativas es Bolivia, en segundo lugar Venezuela, al que le sigue Perú, Colombia y Nicaragua.

“Hemos crecido en países como Haití después del terremoto de 2010, ahora tenemos 20 escuelas. En España e Italia hay programas de sensibilización y atención de inmigrantes latinoamericanos y pronto aumentaremos el número de escuelas en el mundo con la ampliación en África, informó el padre Aristorena.

“Enseñamos lo que somos”

Lo que distingue a Fe y Alegría de las demás instituciones es la formación de sus educadores. “No son profesores, son educadores, porque desde que llegan aquí se montan en un bus de formación en el que nunca dejan de aprender para enseñar”, explica Antonio Pérez Esclarin, quien se convirtió en maestro de la institución hace 40 años y ahora se dedica al Centro de Formación e Investigación de la misma.

“Pechín”, como lo llaman cariñosamente, dio una charla el pasado viernes 6 de marzo en el Colegio Las Mayas, con motivo de la celebración de los 60 años que cumple la organización. Escucharlo hablar es entender lo especial de Fe y Alegría. Transmite compromiso, entrega y amor por lo que se hace.

“Hay un ejemplo de una chica que le pregunta a un ciego: ¿Cómo distingues cuándo es de día y cuándo es de noche?. El ciego le respondió: Simple. Es de día cuando tú estás conmigo. Y así deben sentirse nuestros alumnos, que al lado de sus maestros se sientan iluminados“, dice mientras a algunos de los presentes sueltan frases de admiración y aplausos.

A lo largo de este trayecto, Fe y Alegría ha formado a destacados profesionales que han llegado a ser importantes figuras en el mundo de la educación, religión y otras áreas. El caricaturista Eduardo Sanabria, mejor conocido como Edo, es un ejemplo de talento, dedicación y trabajo. Cursó bachillerato desde 1982 hasta 1987 en el colegio de La Rinconada y se llena de orgullo cuando habla de esto.

“Los valores que te enseñan son fundamentales para prepararnos ante la vida. La honestidad, la ayuda a los más necesitados. Yo estuve en un grupo juvenil e íbamos a repartir juguetes a los orfanatos. Lo bueno es que te ponían en contacto con la realidad de la gente que pasaba más necesidades, era como una materia extra”, recuerda.

Edo tuvo la oportunidad de pintar la cantina y talleres con caricaturas de todos sus compañeros. Una anécdota muy significativa para él.

Fe y Alegría = Valores y amor

En una encuesta realizada a nuestros seguidores a través de Twitter, quedó plasmado el significado que tiene para ellos el movimiento de educación popular.