“Ya no puedo darme ese lujo”: Tomadores de whisky migran hacia otros licores

Los consumidores de whisky la tienen cada vez más difícil. La bebida escocesa, que tradicionalmente era tomada en el país especialmente en las fechas festivas y decembrinas, siendo incluso un indicador de status social, ha dejado de ser consumida en iguales proporciones.

Venezuela dejó de ser (lo fue) uno de los principales importadores de whisky escocés del mundo. La caída del consumo de la bebida viene desde 2013. Luego, que el precio del dólar se volatilizara, lo que influenció el alza del valor del licor importado. La Asociación de Whisky Escocés con sede en Edimburgo (Escocia), señala que el valor de las exportaciones a Venezuela descendió 34 % ese año.

El descenso progresivo de las importaciones de whisky, que era la bebida predilecta de los venezolanos, se refleja en las ventas registradas por quienes distribuyen licores en Caracas y por aquellos que lo beben con regularidad. Una botella de whisky, de 12 años, cuesta entre Bs. 300.000 hasta Bs. 750.000, mientras que una de 18 años puede llegar a costar 4.000.000 de bolívares. El sueldo mínimo en el país es de 456.507 bolívares, desde el 1 de noviembre de 2017.

Del whisky al ron

Un caraqueño, entrevistado por Efecto Cocuyo en una tasca de la ciudad y quien pidió su nombre fuese resguardado, dijo que antes consumía habitualmente whisky de 12 o 18 años, pero para la fecha, ya no puede hacerlo seguido. “Yo siempre tenía una botella de whisky en mi casa, para beber un par de tragos al menos una vez a la semana y para celebraciones familiares, pero, desde hace tres años el precio se fue por las nubes. Ya no puedo darme ese lujo”.

El gerente de ese local, Henry Contreras, informó que sus clientes ahora prefieren licores como el ron, el vodka y la cerveza, producidas por fábricas nacionales. “Un trago de ron cuesta 19.500, mucho menos que el whisky. Una botella de 18 años tiene un valor de Bs. 4.000.000”.

El gerente de una licorería en La Candelaria, Agustín Batista, indicó que en el establecimiento que dirige la venta de whisky ha sido cada vez menor desde hace cinco años. “Aquí yo vendía hasta 10 cajas semanales, ahora no vendo ni una. ¿Quién puede pagar a esos precios? Además, es difícil conseguirlo”. Una botella de Chivas Regal de 18 años cuesta Bs. 3.694.000, en ese establecimiento.

En ese negocio, parte de una importante cadena licorera, se vende principalmente ron y aguardientes de caña. “Las personas los prefieren porque son mucho más baratos”, dijo el gerente. De todos modos no es que sean económicos: una botella de ron nacional de marca se consigue hasta en Bs. 225.000.

Una botella de algún licor destilado de caña de azúcar y otros productos pueden conseguirse en Bs. 30.000 hasta Bs. 65.000. “El cocuy se consume mucho más”, señaló el entrevistado. El precio de una botella de litro de ese licor, típico de la región centro occidental y que algunos comparan con el tequila, cuesta de Bs. 30.000 a Bs. 65.000.

Dificultades para comprar cerveza

Sobre la cerveza, Batista afirmó que las ventas se mantienen pese a sus costos que suben constantemente. “Siempre, cuando vienen aumentos (de la cerveza), las personas se frenan, pero luego vuelven a comprar como siempre”.

El comerciante explicó que tienen dificultades para adquirir la bebida, puesto que los distribuidores no les despachan la misma cantidad de cerveza que antes. “Ellos me dicen que las cervecerías tienen problemas con la materia prima. Además, como la cerveza que está llegando a Caracas viene del interior del país, tienen que pasar por el túnel de la Cabrera, cerca de Valencia, en la que se hacen fuertes colas. Antes hacían hasta 10 viajes semanales hacia la ciudad, ahora hacen seis o cinco”.

En promedio, una caja de cerveza Polar -tercio- cuesta Bs. 130.000 a Bs. 150.000. Una sola botella se vende en las licorerías en Bs. 8.500, mientras que en las tascas se consigue hasta en 9.500. En el mes de julio, la misma cerveza se conseguía en Bs. 2.500.

Claudio Mora, empleado de una licorería en Chacao, este de la capital, expresó que en el establecimiento en el que trabaja, la cantidad de cerveza que llega no es la que solicitan, “pedimos una cantidad de cajas y no llega menos de las que pedimos. Por ejemplo, si pedimos 40 nos llegan 10 o cinco”, aseguró.

El encargado de otro expendio de licores en La Candelaria afirmó algo parecido. “Aquí nos llegaba hasta hace dos años 25 cajas de cerveza semanalmente. Ahora lo que ellos puedan y a veces a precios nuevos. Cuando me llegan a precios nuevos sin avisarme antes, simplemente no compro”, dijo el entrevistado, quien aseveró que desde hace dos años las ventas se mantienen igual, un promedio de 80 cajas mensuales. “Antes de 2015 vendíamos hasta 500 cajas, después de ese tiempo vendemos mucho menos”, agregó el entrevistado.