Un mercadito modesto para 15 días pasa de los 13 mil bolívares

La familia Quiroz Pérez está integrada por 5 personas: papá, mamá, y tres hijos. Viven en el Guarataro, una barriada del centro norte de Caracas. Todos ellos trabajan y ganan más de sueldo mínimo. “Afortunadamente”, dice entre risas la señora Sofía, la mamá. Es la mañana del 16 de junio y está en el mercado Guaicaipuro para comprar los alimentos que utilizará en los próximos 15 días.

–¿Cuánto tiene estimado gastar?

— Bueno, acompáñame y te horrorizas conmigo.Voy a tratar de comprar las cosas más necesarias: lo que se usa para el desayuno; el almuerzo que nos llevamos para el trabajo, porque comer en la calle se convirtió en un verdadero lujo; y para la cena. Voy a comprar lo que consiga, porque sé que no voy a encontrar harina, ni café. Eso me toca comprárselo a los bachaqueros.

El ingreso en la casa de los Quiroz Pérez es, en total, Bs. 50 mil, con cestatickets incluidos. “No sabría decirte cuánto gastamos en comida, porque a medida que se van acabando las cosas,todos vamos aportando. Ayer fue 15 y entre todos pusimos”.

Al entrar se dirige a la carnicería: las santamarías están abajo. En los comercios que están abiertos, apenas hay carne molida y pide un kilo.  La oferta de pollo es mayor: “Ponme dos medianos, por fa”. Cada uno pesa tres kilos: son Bs. 1.800 por los dos. El kilo de pollo deshuesado cuesta Bs. 700 y prefiere no comprar. “Prefiero arreglar yo misma las pechugas en mi  casa”. Compra también 6 kilos de muslo (Bs. 1.800). “Quería inventarme una comida para el domingo que es el Día del Padre. Así que voy a pedir unas alitas para hacer una parrilla, son Bs. 340″. Al lado está la pescadería. Pide 1 kilo de filet de sardina y  un kilo de merluza.“Es que una prima nutricionista me tiene verde para que comamos pescado”.

En el mercado de proteínas, que  incluye un cartón de huevos (de 30 unidades), gasta Bs. 4.370. “Y eso que no compré más carne. No creo que me alcance para los 15 días, pero si se acaba ahí vemos cómo hacemos”.  La señora Sofía está este martes en el mercado porque trabajó el fin de semana y está disfrutando sus días libres. “Menos mal, porque yo no tengo tiempo de andar haciendo colas”.

La siguiente parada es la de los quesos y embutidos. Queso blanco duro (“que es lo que más rinde para el desayuno”, dice), queso tipo paisa, jamón de espalda, bologña con pimentón, mortadela: Bs. 2.694. “El año pasado por esto mismo hubiese gastado Bs. 1.000”.

Luego, en el área de las hortalizas y verduras, paga Bs. 1.968. Dice que ya no le queda mucho dinero, pero que acostumbra tener frutas en su nevera, y que últimamente compra más granos. “Pero fíjate que las lentejas están carísimas. Aquí ni hay (…) Señor, señor, por favor, deme tres kilitos de arvejas y dos de caraoticas negras”.

Al llegar al área de las frutas se da cuenta que de los Bs. 12.500  que juntó con su familia, le quedan nada más que Bs. 100. “Con esto no me compro ni un kilo de cambur”, dice riéndose. Pone en el peso un aguacate; luego lo retira y lo coloca en su lugar. “No, mejor compro otra cosa”.

–¿Si ya se le acabó el dinero con qué va a pagar?

–Bueno, esto es todo el tiempo: uno hace malabares para poder llevar lo que uno se planificó. Pasaré la tarjeta. Solo voy a llevarme piñas, cambur, guayaba y fresas. No, las fresas están muy caras. Oye, yo me pregunto: ¿Cómo hace una familia en la que haya uno o dos sueldos mínimos nada?

Su  inquietud tiene sustento. En esas compras, que no incluyeron artículos de limpieza,  ni de aseo personal, ni arroz, ni pasta,  Sofía Quiroz gastó Bs. 13.168. Eso es casi el doble del sueldo mínimo actual,  ubicado en 6.746,98.

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¿Hiperinflación?

Si bien el Banco Central de Venezuela no ha publicado este año la inflación, la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea) así como Datanálisis han vaticinado que en productos alimenticios  el indicador será de tres dígitos al finalizar el año.

“No es exclusivo de la comida, en líneas generales la economía venezolana pasa por un proceso inflacionario muy fuerte”, sostiene Oscar Torrealba, economista e investigador del Centro Económico para la Libertad (Cedice). Coincide con otros expertos como Jesús Casique  y Ronald Balza en que, pese al incremento sostenido de los precios, la economía venezolana todavía no atraviesa una hiperinflación.

Una hiperinflación, explican los especialistas, se produce cuando la aceleración de los precios es de 1000%. “Ese sería un proceso mucho más grave, porque significa que la moneda no vale absolutamente nada. Aquí cambian los precios diariamente, pero en una hiperinflación cambian en apenas horas”, señala Balza.

Lo que advierten los expertos consultados es que Venezuela va en esa dirección: “El Gobierno sigue imprimiendo dinero, es decir, sigue aumentando la liquidez; existe una deuda pública importante y la gente no confía en la moneda”, dice Torrealba. Balza agrega que es fundamental que se concrete el aumento de la gasolina y se unifique el tipo de cambio.

Erick Lezama Aranguren/@ericklezama1

 

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