Al menos una tonelada de jamón se compraba hace un año con el precio de este #6Sep

Gracias a la hiperinflación, en Venezuela te puedes comprar menos alimentos con cada vez más dinero. Con los Bs.S 240 (Bs. 24.000.000) con los que puedes comprar un kilo de jamón de espalda este jueves, 6 de septiembre, podías adquirir 1.000 kilos hace un año.

Con base en los datos del informe sobre la evolución del consumo de alimentos en Venezuela, hecho por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (Iies – Ucab), esos kilos de jamón de espalda alcanzan para que una persona cubra su gasto de carne por más de 14 años.  

Ni qué decir de los lácteos y las frutas. El pasado jueves, un kilo de queso paisa costaba Bs.S 280 (Bs. 28.000.000). Con esa cantidad de dinero, hace un año era posible adquirir 747 kilos. Suficiente para cubrir el consumo de derivados de la leche de una familia de cuatro personas por más de tres años.

Un kilo de cambur vale Bs.S 18 (Bs. 1.800.000). Con ese dinero se podían haber comprado 706 kilos. Una piña cuesta Bs.S 45 (Bs. 4.500.000) este 2018, lo mismo que valían más de 2.800 piñas en el 2017. Con ese número de piñas, se le podría haber dado merienda a un salón de clase de 25 muchachos por más de un año.

Las cantidades son más escandalosas en el caso de los vegetales. 1.192 kilos de cebolla se habrían adquirido hace un año con lo que este septiembre de 2018 se paga por un kilo. Cantidad justa para que los 32 pasajeros de un autobús Encava puedan cocinar con ese ingrediente por casi cinco años.

¿Cuántos más se pueden alimentar?

Los cálculos fueron hechos con datos del registro de precios que Efecto Cocuyo hace quincenalmente en el mercado Guaicaipuro, que desde hace tres años usa como referencia la lista de compras de la familia Quiroz.

Más de 857 kilos de repollo se podrían haber obtenido con lo que vale un kilo este 2018. Otros 667 kilos de tomate se habrían conseguido con lo que se paga por un kilo el pasado jueves, 6 de septiembre.

Es suficiente para que las 60 familias que viven en una de las torres del edificio Gigante de la Patria de la Gran Misión Vivienda Venezuela, ubicado en la avenida México, puedan preparar variedad de platillos con tomate durante más de un año.  

Cada día se deprecia más el valor del dinero por la disminución de las importaciones y de la producción en el país. En consecuencia se incrementa el costo de los productos que están escasos.

Eso sin contar los frecuentes aumentos de sueldo decretados por el presidente de la República, Nicolás Maduro, que hace que los empleadores incrementen el costo de los bienes y servicios para cubrir el salario de sus contratados, descargándolo en el precio que finalmente se paga por el producto.

Las medidas que toma el Gobierno para tratar de resolver los múltiples problemas por los que está pasando la economía venezolana, no han tenido a la fecha resultados positivos.

El pasado miércoles, la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (AN) informó que el índice de inflación en el mes de agosto fue de 223,1%. Diariamente, el costo de los bienes y servicios aumentan a un ritmo de 4%, porcentaje que equivale a la inflación de un año de Colombia en el 2009, de Sri Lanka (Asia) en 2016 y de Botswana en 2014.  

Todo lo anterior desemboca en hambre para los venezolanos. Según el Iies-Ucab, a partir del año 2012 inició un desplome sostenido del consumo per cápita de los ciudadanos, es decir, de la cantidad de kilos de determinado alimento que una persona comió en un año. Por ejemplo, en ese año se registró un consumo de 18,44 kilos de carne de res por persona. Esa cantidad disminuyó a 13,57 kilos por persona en el año 2015. No hay datos para el 2017. 

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