Taxista: “Tengo que ahorrar durante meses para poder comprar un caucho, si es que hay”

Pedro Cárdenas es taxista. La empresa textilera donde venía trabajando desde hace 15 años bajó las santamarías y optó por aferrarse al volante “para llevar el pan a la casa”.  En ese oficio tiene un año.  Pero hace dos meses tuvo que parar. Dos cauchos quedaron inservibles. El carro no estaba asegurado (“porque mis ingresos no me dan para pagar lo que cuesta eso”)  y cada neumático le sale en 60 mil bolívares.

“Es lo más barato que he encontrado. Son cauchos importados, porque no hay nacionales. Una fortuna para mí. Le pedí dinero a un prestamista. Prefiero pagar los intereses que continuar con el carro parado”, dijo.

Lo que le angustiaba al señor Cárdenas es que es el único sustento de su casa. “Mi esposa tiene una discapacidad y no trabaja. Tenemos tres hijos adolescentes, que solo se dedican a estudiar. La gente dice que los taxistas cobramos mucho, pero mira lo que me están costando los cauchos nada más”.

Ricardo Martínez tampoco tiene su vehículo asegurado, y también está parado porque uno de los cauchos está espichado. “Yo no tengo dinero, y cada vez están más caros”. Manuel Gallardo y Carlos Rivera también son taxistas y, convencidos de que mejor es prevenir que lamentar,  han optado por ahorrar durante meses para comprar los neumáticos.

“Cada vez están más caros. Pero lo peor es que no se consiguen. Yo lo que hago es que voy guardando de lo que me gano diariamente. Pueden ser unos Bs. 500 o Bs. 1 mil los que ahorro, porque no puedo hacer ese gasto de un solo golpe. Mi carrera no lo aguanta”, dijo Gallardo.

Rivera, para no gastar el dinero que reserva para los repuestos, se lo da a su esposa: “Ahora hay que ser precavido. Tengo que ahorrar durante varios meses para poder comprar un caucho, si es que lo consigo. Antes, cuando se dañaba, uno iba a un taller  y lo adquiría, sin que eso significara quedarse limpio. Y lo mejor es que siempre había”.

Caucheras desinfladas

Efecto Cocuyo constató, en un recorrido por caucheras, la realidad que relatan los taxistas. “Aquí el desabastecimiento es muy fuerte. No hay cauchos. A nosotros, hasta hace un año, nos llegaban semanalmente 50 cauchos. Ahora, con suerte, apenas 10. Hemos pasados dos semanas sin cauchos. Nuestro inventario no existe ya”, aseguró Filipo Campis, del local Autofrenos San Ignacio. Dijo que pueden costar entre Bs. 40 mil o Bs. 50 mil, porque son importados. De los nacionales, agrega, no  hay: “Brillan por su ausencia. Esos no llegan por aquí. Salen más barato, como en 12 mil bolívares, pero no hay”.

En la Cauchera Centro Blandín, el encargado, Cristóbal Peña, recordó que hasta hace un año recibía mensualmente 300 cauchos y ahora “si acaso” 80. Antes, coinciden Peña y Campis, podían operar con el dólar negro, pero ahora por la aceleración del paralelo se le hace imposible recurrir a esa vía.

“La gente se está viendo obligada  a comprarlos a precios muy elevados, porque no le queda de otra. Un caucho para un carro particular puede costar hasta Bs. 70 mil, y antes tenía un precio de Bs. 12 mil. Es una situación complicada para los clientes para nosotros como empresa también, porque aunque tenemos nuestro 30% de ganancia, facturamos menos”,  dijo Peña.

Eso mismo lo ha señalado la Cámara Nacional de Talleres Mecánicos (Canatame). Las cuentas de la cámara indican que, por la escasez de repuestos, 42 talleres han tenido que bajas sus santamarías. “Un taller debe tener una alta rotación de vehículos, para cubrir costos operativos: pero la facturación del taller va cayendo por la  falta de repuestos, y no vemos solución a corto plazo”, advirtió en mayo pasado José Manuel González, presidente de Canatame.

Erick Lezama Aranguren/@ericklezama1 

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