Lo único que queda en los frigoríficos de Caracas es la lista de precios acordados

A un mes de establecerse los precios acordados sobre el kilo de carne de res y del pollo entero, las colas por la proteína animal proliferan en Caracas y el mercado negro de estos productos se fortalece. Consumidores de la ciudad aseguraron que mientras que en los frigoríficos de los mercados municipales se mantienen con sus refrigeradores vacíos, vendedores en la calle venden los alimentos a sobreprecio, hasta en Bs.160.000 el kilo de carne de res y en Bs. 60.000 el de pollo.

Efecto Cocuyo recorrió cuatro mercados de la capital en los que constató este jueves, 7 de diciembre, que la carne de res no se vende porque no hay, mientras que el pollo entero, se comercializa con limitaciones. Las personas deben hacer colas desde la madrugada, para llevarse dos pollos máximo, si es que logran comprar.

El pasado ocho de noviembre se anunció que el gremio carnicero y la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), acordaron los precios  para la carne de res, dependiendo del corte, entre Bs. 38.000 a Bs. 80.000, mientras que el kilo de pollo entero se estableció en Bs. 24.500.

Madrugar para comprar pollo

El dueño de un establecimiento de embutidos en el mercado de Guaicaipuro, Joel Rodríguez, aseguró que desde las tres de la mañana inician las colas para comprar pollo entero en el lugar. “Empiezan a vender a las seis de la mañana y ya para las siete no les queda mercancía, porque solo les llegan 150 pollos, con eso no se puede cubrir la demanda en este mercado, que es el principal en la parroquia El Recreo. Aquí vienen más o menos 5.000 personas diarias”, expresó el hombre.

En el mercado de Catia ocurre lo mismo, los consumidores forman largas colas para poder comprar el alimento que se agota antes de terminar la mañana. Este jueves, alrededor de las 11:30 del día, se pudo observar cómo las personas se aglomeraron en un frigorífico que despachaba el alimento, pero que se quedó sin mercancía para vender.

En el lugar, se encontraban funcionarios de la Sundde y del mercado municipal, quienes intentaban imponer orden y notificaban que ya no había pollo. Uno de los funcionarios no permitió que Efecto Cocuyo tomara fotografías de las colas de personas, argumentando que “podían ser utilizadas como material para la manipulación mediática”.

Según una funcionaria del mercado, quien pidió que su identidad no fuese revelada, en el lugar no llegaba pollo entero desde hacía quince días. “No a todos los establecimientos les llegó mercancía”, indicó la entrevistada, quien confesó que cuando los distribuidores llevan el alimento, no lo hacen para todos los concesionarios. Un día para uno y un día después para el otro. Si es que llegan consecutivamente.

Algunas personas que no pudieron comprar en el mercado, se dirigieron hacia la acera de enfrente, en la calle Colombia, en la que se hacía cola desde la madrugada para adquirir el alimento en una distribuidora del lugar. Sioly López, habitante de la parroquia, aseguró haber llegado a las 4:00 de la mañana al lugar y para las 12 del mediodía aún no había comprado nada. “Tengo que venir para acá porque en otros sitios no se consigue a precio regulado. Yo vi que el pollo lo vendía en otro sitio a Bs. 50.000”.

Para evitar incidentes en la cola, los empleados de las distribuidoras les marcaron números en los brazos a las personas que esperaban comprar al menos dos pollos.

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Prefieren darle el pollo a revendedores de la calle

Manuel Garrido, dueño de un frigorífico de pollos, explicó que lo más perjudicial con los precios acordados no es la reducción de las ganancias, sino la escasez. Después de recibir 100 cajas de pollo diario, el entrevistado aseguró que ahora los distribuidores le despachan solo cinco. “Ellos prefieren vendérselos a los camioncitos de afuera, que venden el kilo a Bs. 60.000. Así no se puede, aquí nosotros tenemos que pagar condominio e impuestos y de paso, vender poco y a un precio que no es justo”, expresó.

El vendedor señaló que muchos de quienes hacen colas son “bachaqueros”. “Uno los conoce, llegan desde la madrugada, se aprovechan, compra aquí a precio regulado y lo revenden en la calle a cualquier precio”. Los otros frigoríficos que trabajan con esa proteína en el mercado, después de vender los pocos pollos que les despachan al día, cierran sus santamarías hasta la mañana siguiente.

Facturas que no dicen la verdad

Mayra Pasniño, quien dirige un establecimiento en el mercado de Chacao, indicó que no ha vuelto a vender pollo entero, porque los proveedores quieren cobrar por cada kilo mucho más del precio regulado. “Yo no puedo pagar el pollo en Bs. 40.000, para tener que venderlo Bs. 24.500, prefiero comprar solo gallina y pavo”.

Así como Pasniño, en otros comercios del mercado, así como en el de Quinta Crespo (Centro) se venden pavo y gallina como sustituto del pollo, que no llega a ambos lugares desde hace cuatro semanas.

José Luis Trujillo, carnicero en el mercado Guaicaipuro, aseguró que al lugar se le han acercado proveedores diferentes a los usuales para venderles el kilo de carne a precios por encima de los acordados. “Dicen que colocaran en la factura el precio regulado para la res en canal, Bs. 31.000, pero le tendríamos que pagar el resto, Bs.100.000, a parte”, afirmó el entrevistado, al igual que otros comerciantes en Catia.

Mercedes Ceballos, habitante del Barrio Lídice de Catia, señaló que cerca de su casa vio que el alimento se vendía Bs. 160.000 un solo kilo. “Lo vi y tuve que comprar, puesto que no se consigue carne de res en otros sitios”.