Escasez de autopartes afecta la distribución de alimentos

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Carlos Martínez es taxista. Tiene un Aveo, que es el sustento de la familia y de no haber tenido ahorros, él y sus hijos hubiesen pasado trabajo. Por 5 meses tuvo su taxi parado porque no conseguía un repuesto para el tren delantero. “Fui a varios mecánicos de confianza, pero nada. Tuve que irme hasta Valencia donde por fin conseguí el repuesto y dejé un montón de plata en el taller”.

Para Liz Garrido conseguir un cigüeñal para su Lancer, en menos de la mitad del precio inicial, significó trasladarse desde Caracas a San Cristóbal. “Pasé de 150 mil a 50 mil bolívares porque estaba a precio viejo. Aun así estaba caro, pero los precios cambian muy rápido y no lo piensas mucho cuando lo consigues”.

Yermania Benítez ya se acostumbró a pagar cauchos para su Yaris, cada uno en 25 mil bolívares. Pero lo que más le impresionó fue cuando tuvo que pagar mil bolívares por un gusanillo para un caucho. “Antes en cualquier lado llenabas los cauchos de aire y les dabas (al cauchero) el sencillo que tuvieses a la mano. Ahora por cualquier cosa es un dineral”.

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De acuerdo con cifras de la Cámara nacional de comercio de autopartes (Canidra), el parque automotor venezolano está compuesto por más de 5 millones de vehículos. Esta cifra incluye automóviles particulares, vehículos de transporte colectivo y camiones de carga.

La escasez de repuestos es un problema que atañe no solo a los dueños de automóviles particulares como Carlos y Liz, sino a transportistas y empresarios del sector automotriz. Lo que hace que “se vean afectados otros sectores de la economía como la distribución de alimentos y fármacos”, afirma Eddo Polesel, ex-presidente de Fedecámaras y ahora cabeza de una empresa de venta de repuestos para camiones.

 

Afectados empresarios y transportistas por igual

La importación en el sector privado depende de la obtención de divisas a través del Estado venezolano. Sin embargo, “La mayaría de los grandes importadores se han ido del país porque no encuentran solución a la problemática”, explica Polesel.

El empresario de origen italiano también agrega que bajo la administración de divisas establecida, no es posible aprobar dólares para todos. Pero al final todo termina conectándose y la escasez de autopartes terminará por afectar otras industrias: “Las divisas para el sector automotriz son menos importantes que para la industrias farmacéutica o la de alimentación, pero Venezuela no cuenta con un sistema ferroviario por lo que la distribución se realiza en su totalidad a través de transporte de carga pesada”.

El director ejecutivo de la Cámara venezolana de empresas de transporte extraurbano, Fernando Mora, asegura que en enero de 2015 el gremio, que comprende transportistas de rutas largas en el interior del país, reportó que 68% de su parque automotor estaba fuera de servicio. Sin embargo agrega: “El Gobierno nacional ha tomado medidas como la importación de 150 unidades Yutong, a través de los convenios con China, pero el déficit es de más de dos mil unidades”.

“Ahora el problema está en la obtención de repuestos para los autobuses que estaban antes que los chinos. Los comerciantes del sector privado traen productos de afuera y el tipo de cambio de divisas varía mucho, haciendo que los precios sean muy elevados”, asegura Mora.

 

La búsqueda de repuestos

La búsqueda de autopartes por parte de los transportistas, no se distancia de los dueños de automóviles particulares. Carlos, Liz y Yermania comenzaron a buscar repuestos en un concesionario de la marca de sus carros: Chevrolet, Mitsubishi y Toyota respectivamente. Pero ni siquiera había el producto que buscaban o el precio era “exagerado”, como asegura Martínez.

“Hay quienes tienen suerte con los concesionarios y logran conseguir lo que buscan, pero es porque son repuestos más fáciles de importar o que aún hay en inventario, pero son muy pocos”, asegura Andrea Barroso, gerente de ventas un concesionario de Caracas. Agrega también que la mayoría de las veces es el cliente quien debe buscar la solución al problema: “Casi siempre se tienen que ir a un mercado secundario: rodar por muchos locales de repuestos o terminar comprándolo por internet”.

En un recorrido realizado por los concesionarios de las marcas antes mencionadas, ubicados en la avenida Nueva Granada y Chacao no se encontró existencia de repuestos más allá de bombas de aceite y correas de tiempo.

 

El mercado alterno

Al no hallar las piezas que buscan en los concesionarios, la primera alternativa está en las ventas de repuestos que abundan por Caracas, casi siempre muy cerca de los concesionarios pero que tampoco tienen mucho que ofrecer. Los encargados de Autopartes Pep Boys en la avenida Nueva Granada declaran: “Antes los mayoristas le vendían al mejor postor y teníamos que competir con otros locales. Ahora simplemente le compramos al que tenga y cada vez hay menos”.

Una encargada de otra venta de repuestos en la misma avenida, quien prefirió no ser identificada, aclara que “puede que a tu carro se le dañe algo que sea fácil de conseguir. Pero hay muchos carros y marcas, yo no diría que hay escasez pero sí es difícil conseguir los repuestos”.

La oferta en esa tienda de la Nueva Granada no era muy amplia y al consultarle el precio de alguna autoparte la encargada incluye en la respuesta “el precio de esta semana” o “el de la próxima” y explica: “Un kit de cadena de tiempo para un Yaris, esta semana te sale en 65mil, pero para la semana que viene ya vienen en 89mil”.

Otra salida que solían tomar algunos caraqueños en la búsqueda de repuestos era las chiveras, pero éstas también se han visto afectadas por la escasez y el alto costo de los productos. Los conglomerados más grandes de este tipo de locales están en Prado de María, Filas de Mariches, El Junquito y La Yaguara.

Gabriel Méndez es el encargado de una chivera en La Yaguara, declara: “Antes yo tenía repuestos usados que ofrecer, ahora tengo son contactos. La gente viene, me pregunta por un repuesto y empiezo a llamar a ver quién tiene”.

La escasez causa que se importen incluso repuestos usados. “Si consigo el repuesto, viene a un precio bien alto. Si nadie tiene el repuesto, siempre hay alguien que lo puede traer usado desde afuera, pero eso sí, a dólar negro. Una caja puede pasar de 150 mil a 400 mil por venir de afuera” agrega Méndez.

La última alternativa está en el mercado digital, donde pueden encontrarse repuestos más baratos, por ejemplo: una correa de tiempos para un Aveo cuesta de 60 mil a 90 mil bolívares en los comercios de la Avenida Nueva Granada, mientras que en el sitio web Mercado Libre se puede conseguir en 40 mil.

Sin embargo la apuesta por lo digital no siempre puede salir bien. Después de pasar por varios concesionarios, ventas de repuestos y chiveras, Juan Alvarado decidió probar suerte mediante el sitio web. Luego de varias conversaciones telefónicas, una vez hecho el pago y recibido el paquete, notó que la pieza que le habían vendido como nueva, era en realidad una autoparte usada y dañada.

 

Limitaciones en la obtención de divisas

El presidente de Canidra, José Cinnirella, afirma que la industria está atravesando el peor momento de los últimos 50 años. “Desde que se declaró ilegal el mercado permuta de divisas la situación se agravó hasta convertirse en crisis. Nosotros lo alertamos y el Gobierno no nos hizo caso”.

Cinnirella también aclara que ahora los requerimientos del mercado venezolano son otros. “A partir de 2008 el parque automotor venezolano no se ha renovado, porque las ensambladoras tampoco tienen divisas para producir. Esto hace que la necesidad de repuestos sea mayor. Sin embargo, la importación de autopartes está muy limitada”.

Estas limitaciones en el mercado de las autopartes tienen, de acuerdo con el presidente de la cámara, una sola causa: “Por una desacertada política macroeconómica no tenemos ni medicinas, ni alimentos, ni repuestos. Tanto el control de cambio como las políticas económicas que se han derivado de eso no han solucionado nada”.

Cinnirella asegura que la cadena de distribución entera del sector automotriz se ve afectada: Importadores, distribuidores, mayoristas, vendedores al detal y estaciones de servicio. “Ahorita vas a una estación de servicio a comprar chucherías, pero no vas a encontrar repuestos”.

De acuerdo con cifras proporcionadas por la Cámara venezolana de comercio de autopartes, los importadores abastecen 70 % del mercado, mientras que otro 30 % lo abastecen los productores nacionales. Sin embargo, como lo reitera su presidente, “todos sufrimos las consecuencias de las limitaciones en la obtención de divisas”.

De manera que la solución a la problemática de los repuestos está en manos del Estado venezolano el cual deberá mejorar las políticas de abastecimiento que ya existen, como los acuerdos con el gobierno chino en materia automotriz o revisar la forma en la que se lleva a cabo la distribución de divisas en las diferentes industrias venezolanas.

Foto principal: Avn