El petróleo no es una maldición para Venezuela, asegura el experto Francisco Monaldi

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Venezuela es el caso más dramático de fracaso de las reformas económicas en América Latina” como efecto de las políticas aplicadas en los últimos diecisiete años”, expresó Francisco Monaldi, quien a pesar de lo expuesto, se siente “medianamente optimista” de que el país salga adelante en un escenario internacional en el que los precios petroleros tienden a estabilizarse a la baja.

Monaldi es director y profesor titular del Centro Internacional de Energía y Ambiente del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) y profesor de las universidades Rice y Harvard (EEUU). Asimismo, ha sido consultor de numerosas instituciones públicas y privadas, incluyendo Banco Mundial, FMI, BID, CAF, Shell, Statoil, Saudi Aramco, IHS y Eurasia Group. Tiene numerosas publicaciones académicas en temas de petróleo y economía política.

El pasado viernes 19 de agosto ofreció una conferencia, a sala llena en la sede del IESA en Caracas, titulada significativamente “La culpa no es del petróleo”, en la que empezó por desmontar algunos de los mitos relacionados con el manejo del “excremento del diablo”, como lo llamó Juan Pablo Pérez Alfonzo, el venezolano creador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en la que, paradójicamente, Venezuela no tiene hoy influencia, comenzando por aclarar que “el petróleo no es una maldición”.

Desestimó que la caída de los precios petroleros sea responsable de la severa crisis económica del país, argumento usado de manera reiterada por el Gobierno. Monaldi considera que esta no es más que “una excusa vergonzosa” para justificar la ineficiencia en la gestión económica y, además, “una visión equivocada de los hechos”, relacionada con la intención de echarle la culpa a la “cuarta República” –definición de la que difiere-  atribuyendo la mala gestión de los ingresos petroleros a un gen defectuoso o a una maldición.

Lo cierto, a su entender, es que “el petróleo no es una maldición; en general, es una bendición. Eso puede parecer difícil de creer en la Venezuela de hoy, porque ustedes ven lo que está pasando y se preguntan cómo va a ser una bendición”. Tal vez habría que preguntarse cómo sería Venezuela si no existiera petróleo. “Venezuela es Paraguay con petróleo”, dice Monaldi citando al economista Francisco Rodríguez, y recuerda que nuestro país era uno de los más pobres de América Latina antes del descubrimiento del petróleo.

Venezuela no aprendió

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Foto: mundo-oriental.com.ve

 

Actualmente, Venezuela está fuera del patrón; es estudiado como caso de mala gestión económica y Monaldi cuenta que cuando viaja a dar clases o dictar conferencias, en diferentes países le preguntan cómo hizo el país para sumirse en la actual situación, a pesar de contar con una industria petrolera desarrollada. En un estudio del Fraser Institute sobre la confianza que inspiran diversos países según las trabas o facilidades que puedan dar a la inversión extranjera, Venezuela ocupa el último lugar entre 135 países.

“En los últimos años” –asevera Monaldi- los países petroleros aprendieron lecciones del pasado; nosotros no solamente no aprendimos, sino que hicimos lo mismo “con esteroides”; es decir, aceleramos las políticas erradas e hicimos cosas mucho peores”.

A su juicio, la principal lección es que la combinación de factores como instituciones débiles, políticas cortoplacistas y radicalismo ideológico, magnifican los efectos perversos de la volatilidad y los ciclos de precios. “Pero no es inevitable que esto ocurra. Al contrario, las altas rentas pueden mejorar el nivel de vida de la gente de manera sustentable, pero es un reto político complejo”, insistió.

El verdadero problema, estima Monaldi, no es la abundancia de petróleo y en general, de recursos naturales sino la dependencia. “Tener mucho petróleo por habitante o por kilómetro cuadrado no es malo; lo malo es si usted depende de eso, si usted no produce más nada”.

Aclara que la dependencia no es una consecuencia directa de la abundancia. Hay casos en muchos países que son abundantes como Australia, Canadá o EEUU pero no son dependientes. “Por cierto, sí hay un país desarrollado que es dependiente del petróleo y es Noruega, pero lo han sabido manejar muy bien. Incluso la abundancia se puede manejar de una manera que no sea tan problemática”.

La volatilidad de los precios

Foto: entornointeligente.com
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Lo realmente complicado de manejar para un país dependiente es el tema de la volatilidad del precio del petróleo, aunque aclara que hay varios tipos de volatilidades, pues “no es lo mismo cuando a uno le suben el sueldo que cuando se lo bajan”. En todo caso, “manejar las implicaciones económicas y políticas de la volatilidad de los precios petroleros, yo creo que es una de las áreas menos estudiadas”, afirma Monaldi. Lo que sí es seguro es que “el mal manejo de los auges tiene consecuencias dramáticamente negativas”.

Durante el segundo auge, antes del 2008 y de la primavera árabe, los países fueron muchísimo más cautelosos. “Lo que sí rara vez pasó fue que un país incrementara su deuda de la forma en que la incrementó Venezuela. O sea, que Venezuela no solamente no aprendió nada del pasado, sino que dobló la apuesta”.

La otra cosa que puede perjudicar gravemente a un país es no saber manejar la caída, tanto política como económicamente. “La sociedad venezolana, lamentablemente, no pudo manejar la caída de los años ochenta y el país interpretó lo que pasó en esa década solamente como corrupción, élite corrupta, partidos políticos. Hizo el diagnóstico equivocado y llegó a soluciones erradas. Además, tuvimos dos golpes de Estado y el Caracazo; el sistema político fue incapaz de hacer las reformas económicas de fondo que otros países sí hicieron”, opinó el especialista.

Foto principal: notihoy.com

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