Caraqueños ven con malos ojos el aumento de salario y cestatickets

“¿Qué pienso del aumento del salario? Lo digo con un ejemplo: mi mamá va a tener que despedir a un trabajador porque no puede pagarle“, dijo, desde la plaza Los Palos Grandes, Daniela Ortega. Para ella, el aumento “no ayuda”, porque solo aumenta la inflación en una economía estancada.

El aumento, anunciado este viernes 12 de agosto por Nicolás Maduro, deja el salario mínimo en Bs. 22.575 y el bono de alimentación en Bs. 42.481. Es decir, el ingreso mínimo de un trabajador pasará a ser de Bs. 65.056.

Roger Chauron, al contrario de Ortega, dijo que ni manteniendo los precios como están actualmente, el aumento es suficiente. “Un kilo de carne está en Bs 6.000. Igual con el nuevo aumento no se come. Todo está muy caro y no se consigue”.

Opiniones similares se escucharon en la cola del supermercado Luz, en Chacao. Petra Centeno lo calificó de “bien malo” y dijo que cree que solo empeorara las cosas. “Ahorita el sueldo no alcanza, pero lo que viene será peor”.

A su lado estaba Carmen Meza, que dijo que un aumento tan significativo -del 50%- hará que muchas empresas cierren por no poder costear los salarios de sus trabajadores. En la misma plaza que Ortega se encontraba Carlos Suárez, para el que el aumento es “una metida de pata más del Gobierno”. 

Pero no todo el mundo estaba enterado. Desde la avenida Francisco de Miranda Andrés Bottini admitió no saber nada, pero que un aumento, sea como sea, “solo serviría si se controla la inflación”.

“En el país no hay control de los precios. Habría que ver cómo hacemos para que la inflación no suba”, dijo Bottini.

La frontera

El anuncio se dio solo un día antes de la apertura de la frontera con Colombia, por la que ya cientos de venezolanos han pasado en busca de productos básicos que en nuestro país escasean.

Esta medida tuvo mejor aceptación entre la gente consultada por Efecto Cocuyo, aunque el argumento de la mayoría es que no tendrá una incidencia real en la crisis del país. “Ayudará a los estados aledaños, pero para acá no llega nada. Antes de llegar a Barinas ya han saqueado los camiones”, dijo Domenico de Polanco, al ser interrogado sobre el tema.

Bottini, por su parte, dijo que lo necesario no era abrir una frontera sino poner el país a producir. “Yo creo que nos ponemos a producir y satisfacemos nuestras necesidades, y no vamos a querer nada de otro país”, señaló.

Ortega, quien vive fuera del país hace dos años y está de visita, señaló que no cree que ayude a resolver la crisis en Caracas. “Tengo dos semanas aquí y desde que llegué lloro todos los días viendo las colas y los supermercados vacíos”.

Foto: Hinterlaces

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