Bajón de las reservas internacionales arrastra con importaciones y materias prima

Las reservas internacionales no han parado de descender en el último mes. De acuerdo con cifras publicadas en la web del Banco Central de Venezuela, cerraron el miércoles 3 de junio en 16.897 millones de dólares, su nivel más bajo desde junio de 2003,  lo cual representa una caída de 5.182 millones de dólares (-23,47%) con respecto a los 22.079 millones de dólares, monto con el cual arrancaron este año.

El descenso es más drástico si se compara el monto actual con el que tenían las reservas internacionales al inicio de junio pero de 2013 (26.447 millones de dólares), entonces el derrumbe sería de 9.550 millones de dólares en apenas dos años de Gobierno (-36,1%).

Para el economista Luis Oliveros, profesor de la UCV y la Unimet, esta caída vertiginosa de las reservas internacionales de Venezuela es consecuencia de diferentes factores como la disminución del precio del petróleo y  una “mala gestión del control de cambio que se ha reflejado en una fuga cambiaria”.

Indica que el nivel actual de las reservas en términos reales  -incluyendo el efecto de la inflación- es similar al que había en 1998, cuando la cesta petrolera estaba en 10 dólares el barril y el país salía de una crisis financiera y un control cambiario que implementó el segundo gobierno de Rafael Caldera.

Resalta que esta disminución acentuada del nivel de las reservas incide directamente en las asignaciones de divisas para importaciones del sector privado, que, a su juicio, ya han descendido más de 50% en los últimos dos años.

“La caída de las reservas internacionales repercute en el monto de dólares que se destinan a importaciones para el sector privado, por lo que habrá menos bienes en la economía y materia prima para producción nacional”, acota.

Oliveros explica que esta situación además ha generado nerviosismo en los agentes económicos que “tratan de irse a una nueva moneda, en este caso el dólar, esperando una probable devaluación”.

En su opinión, esta crisis es producto de malas decisiones que han generado una “corrida” del bolívar por la poca confianza que se tiene en el valor de la moneda nacional y la alta inflación que vive el país.

Mal manejo

El economista Ronald Balza, profesor de la Ucab y la UCV, sostiene que la caída de los precios petroleros, el pago de deuda internacional y la no corrección de las distorsiones cambiarias son las principales causas del bajón que vienen sufriendo las reservas internacionales desde 2013.

“Al caer las reservas internacionales se sabe que también baja la capacidad de las importaciones, y en este caso han caído las que más hacen falta que son las de alimentos y medicinas,  lo que se traduce en una escasez importante, alza en los precios tanto los oficiales como los del mercado informal, y una disminución en la compra de repuestos y materia prima para producir en el país”, dice.

Asegura que el descenso también es el resultado de un mal manejo de las reservas internacionales por parte del Ejecutivo desde 2005.

“Las reservas llegaron a estar sobre 40.000 millones de dólares en 2008 y desde entonces han venido disminuyendo, en principio porque desde el Gobierno de  Chávez se han venido realizando transferencias fuertes al Fonden, donde se pierden. De hecho se estima que 8.000 millones de dólares se movieron hacia el Fonden entre 2013 y el tercer trimestre de 2014”, indica.

Resalta que en la Ley del Fondo para el Desarrollo Nacional (Fonden) de 2005 se hablaba de un nivel adecuado de reservas para el país, que “al final nunca dijeron cómo calcularlo”.

Apunta que entre 2005 y 2012 las reservas se debilitaron en su composición a un nivel que no correspondía con los altos ingresos petroleros de este período. “El Gobierno solo retiraba las reservas líquidas e iba quedando solo el oro, cuyo precio en ese momento subía el valor de las reservas”, afirma.

Recientemente un informe del Consejo Mundial del Oro (World Gold Council, WGC) señaló que Venezuela es el país con las mayores reservas en oro de América Latina (367,6 toneladas de oro) y calculó que las mismas representaban 69,3% de sus reservas monetarias.

Garantizar pagos internacionales

En lo que resta de año el Gobierno debe asumir el pago de deuda internacional por casi 7.000 millones de dólares, cuyo vencimiento está marcado entre los meses de octubre y noviembre próximos.

No obstante, Oliveros asegura que buena parte de esa deuda ya la recompró el propio Gobierno, por lo que este tipo de pago no debería comprometer el nivel de reservas para el último trimestre del año.

Situación distinta sucede -en su opinión- con las diferentes demandas que tiene abiertas el Gobierno venezolano en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi), cuyas decisiones a la hora de indemnizar a empresas internacionales “sí podrían representar un golpe fuerte para las reservas”.

Este economista es de la idea que si bien el Ejecutivo tiene fondos que le permiten aún actuar, su flujo de caja está cada vez más comprometido.

Destaca que en los próximos meses el Gobierno debería aumentar el nivel de reservas no solo para poder hacer frente a los pagos de deuda internacional que restan de 2015, sino también para poder realizar las liquidaciones al sector privado que se requieren en el tercer trimestre en materia de importaciones de productos que se consumirán a final de año.

“Sin embargo, no espero un aumento importante de las reservas porque no hay mayores ingresos petroleros. Por lo tanto, el panorama luce comprometido y el Gobierno tampoco mejora en su manera de actuar. Debería eliminar la tasa cambiaria de Bs.6,30 por dólar e ir a la unificación cambiaria”, agrega.

Balza destaca que el error de Maduro “está en no tocar el tipo de cambio y salir a pedir prestado” sin obtener  los préstamos esperados porque no ha cambiado el modo de usar los recursos. “Además el costo de endeudarse es alto con Venezuela, porque no hay total garantía que se va a pagar después”, añade.

Puntualiza que el Gobierno debe tomar medidas como la eliminación de las tasas oficiales de cambio de Bs. 6,30 y Bs.12 por dólar, influir a través del BCV sobre el dólar paralelo en la frontera y aumentar el precio de la gasolina. “Pero sigue la inacción y la situación es cada vez más difícil”, concluye.

 

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