“A duras penas” sobreviven las cantinas escolares en Caracas por la inflación

Ni chucherías para la merienda. La dificultad para conseguir efectivo, para adquirir un punto de venta y los índices de inflación del país tienen en apuros a las cantinas escolares de Caracas; que, en consecuencia, ven disminuidos tanto sus inventarios como su clientela.

La Asamblea Nacional (AN) informó el pasado lunes, 8 de enero, que Venezuela cerró el año 2017 con una inflación de 2.616%, número que se vio reflejado en las neveras y anaqueles y comercios escolares durante el recorrido que realizó el equipo de Efecto Cocuyo por algunos centros educativos de la parroquia El Recreo y La Candelaria.

Solo Efectivo

Un estante ubicado al fondo de una cantina exhibe a la clientela unos paquetes de tostones Tom, Oreos, Cheese Tris, unas galletas Club Social y María. El mostrador principal y las tres neveras están vacías. Dos muchachas de chemise beige preguntaron por las dos últimas: cada una cuesta ocho mil bolívares.

Contaron el dinero que tenían y se fueron con las manos vacías. Eduardo Mramera y María Hurtado, quienes atienden este establecimiento, están a la espera de una mejor situación económica para la cantina del Liceo Bolivariano Julio Bustamante en Bello Monte.

“Antes los muchachos preferían comprar su comida aquí, o completar con lo que llevaban para el almuerzo. Ya no”, afirmó Hurtado. A la fecha, parte importante de la población estudiantil depende de la comida que ofrece el Programa de Alimentación Escolar (PAE) o, por el contrario, la traen de sus casas.

Solían vender gelatinas, chucherías y jugos. Ya no. Ni siquiera jugos naturales por el costo del azúcar. Sus ventas han mermado no solo por la escasez de alimentos que no les permite reponer inventario como ellos quisieran y sino también por la dificultad para adquirir un punto de venta; de forma que puedan mantenerse durante la crisis de efectivo que también vive la clientela estudiantil y docente.

“Si los papás no tienen (efectivo), cómo van a cargar los muchachos”, señaló Mramera, quien explicó que reponen inventario según “lo que haga falta en el día” y compran “lo que se pueda conseguir”. Hace tiempo, no recuerdan cuándo, no llenan la pizarra que contiene la lista de precios de lo que se vende en la cantina. No lo pueden marcar si semanalmente cambian los precios, coincidieron ambos encargados.

No saben qué esperar en el futuro. El bajo flujo de clientes les hace cada vez más cuesta arriba el pago de la licitación del local, lo que representa 15 mil bolívares diarios. “No hemos tomado la decisión de qué hacer con la cantina”, concluyeron.

Saldo en la cantina

Ante las intermitentes fallas del punto de venta, la cantina del Colegio San Francisco de Sales, en La Candelaria, maneja la alternativa “crea tu cuenta”, forma de pago en la que estudiantes y padres pueden abonar dinero a la cuenta del establecimiento, por tarjeta de débito o transferencia bancaria, y así tener “saldo disponible” para consumir cuando necesiten.

La población estudiantil ha sido receptiva a esta opción. “Cárgala a la cuenta de mi mamá”, indicó una de las alumnas de la institución al encargado de la cantina, Alejandro Calzadilla; quien además explicó que parte importante de los muchachos, aproximadamente un 85% paga con tarjeta de débito. De ese porcentaje, al menos 70% de los estudiantes tiene tarjeta propia.

Si el muchacho no puede pagar, ya sea porque “el punto está lento” o no tiene efectivo, alguno de los vendedores anota los datos del alumno (nombre completo, grado, sección, nombre del representante y teléfono) para acordar el pago. A pesar de que el patio del Colegio está lleno, pocas personas pasan por la cantina. “El volumen de clientes varía. Cuando es día de pago, se hacen filas para comprar. Esto es ahorita que está relajado”, afirmó Calzadilla.

A la fecha, el establecimiento trabaja con la mercancía que quedó del año pasado: algunos refrescos y chucherías. Explicó que suele reponer mercancía de acuerdo con lo que aún cuente la cantina y que se mantiene en contacto con los proveedores para adquirir harina y aceite, para la venta de empanadas, jugos, galletas y dulces.

De igual forma, trabajan a pérdida. “Necesitas la ganancia más poner dinero propio para reponer. En octubre del año pasado hacía mercado para la cantina con 200 mil bolívares”. Para estas semanas tiene pensado gastar 2 millones, comentó Calzadilla. Es profesor jubilado, por lo que valoró que “vivir de esto se hace un poquito cuesta arriba”.

Prefieren llevar su comida

Hace 5 años los estudiantes que frecuentaban la cantina del Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, en la parroquia El Recreo, y que tenían clases en la tarde, se anotaban para recibir su almuerzo al mediodía. A la fecha, quienes se encargan de las ventas han debido reformular su oferta dado la poca clientela, que ahora prefiere traer la comida de sus hogares.

“Este es el lugar más barato de venta de empanadas en Sabana Grande”, aseguró Dianora Gil, la responsable actual de la cantina. Gracias a que cuentan con el código de distribución de productos de Empresas Polar, mantienen su provisión de harina y aceite para la venta del tradicional desayuno. El resto del inventario lo compra “prácticamente todos los días”. Algunos alimentos los adquiere cada 15 días.

“Los proveedores están mandando poco porque tiene que mandar a todo el mundo. Ahorita estamos pelados porque estamos comenzando”, explicó Gil, quien agregó los proveedores aún no están trabajando (reinician el lunes) y que no cuentan con punto de venta para los estudiantes y el personal de la institución; aunque sí pueden realizar transferencias.

Magaly de Abreu, representante de dos niñas que estudian segundo nivel de preescolar y segundo grado de primaria en La Candelaria, manifestó su descontento por el alto costo de los productos que vende la cantina del colegio de sus hijas; así como por su escaso valor nutricional.

Un desayuno cuesta al menos 30 mil bolívares, con un pastelito que vale 20 mil y un jugo, 10 mil. Los almuerzos marcan un precio de 80 mil. El establecimiento escolar acepta efectivo y transferencia, no obstante, aseguró que pocos padres dependen de la oferta de la cantina para darle de comer a sus representados. “Los viernes le doy (a mi hija) 10 mil pero ya eso no le alcanza para nada. No le puedo dar diario, si no me quedo sin efectivo”, concluyó.

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Comentarios

4 Comments
  1. quien va a poder mantener sus hijos frente a esta hiper inflación que roba a todo el mundo,,,,,, el gobierno se rie cuando una familia no puede comprar nada,,,,,el comunismo es miseria humana,,,,,,si el pueblo no despierta de la ceguera y la sordera,,,,,,,el comunismo se los va a llevar por los cachos,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,VENEZUELA RUMBO AL AFRICA,,,,,

  2. chicharron de cochino,,,,ESTOS COMUNISTAS SOCIALISTAS NO HALLAN COMO DESTRUIR A VENEZUELA,,,,,,pueblo le queda salir a las calles de forma masiva,,,,,,,o el comunismo le va a robar todo,,,,,y los va a esclavizar y explotar,,,,,,,la salida es calle y mas calle,,,,

    el gobierno comunista socialista lo que esta es imponiendo su agenda comunista ortodoxa,,,,,para destruir todas las fuentes de producción en VENEZUELA,,,,por eso la hiper inflación desato la hiper devaluaión,,,,,,,,para poder tener escusas y eliminar el papel moneda, para imponer una hegemonía de control, usando un carnet anti patria y una moneda electrónica ficticia incierta,,,donde el pueblo no va a tener derecho a comprarla,,,,,,,,,SOLO LOS ENCHUFADOS Y LOS PODEROSOS DEL MUNDO,,,,el comunismo entregando todas las riquezas del país,,,,,, A VENEZUELA LA VA A QUEBRAR EL COMUNISMO,,,,A PDVSA LA TIENE ENVARGADA A LOS CHINOS,,RUSOS,,IRANIES,,,

    DE SEGUIR ESTE COMUNISMO EN EL PODER VENEZUELA PERDERÁ TODOS SUS ACTIVOS FINANCIEROS,,,,

  3. EL GOBIERNO Y LOS BANQUEROS ELIMINARON EL PAPEL MONEDA,,, ahora todos estarán sin billetes,,,,,,,,,cuando colapse el sistema electrónico le robaran el dinero al pueblo,,,,,,, de sus cuentas,,,,y a reclamar al desierto,,,,,el comunismo es forajido,, no hay seguridad juridica,,,,,

  4. Excelente trabajo Shari. Yo tuve un emprendimiento en una cantina escolar y ya era cuesta arriba la variedad del menú por el tema escasez. No sé cómo hacen ahorita… Yo me estaría jalando los cabellos

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